Un motor hipersónico chino promete Mach 16: la tecnología que, en teoría, permitiría “dar la vuelta al mundo” en dos horas

Publicado el: 21 de abril de 2026 a las 11:14
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Avión de combate captado al superar la barrera del sonido, rodeado por un cono de condensación en pleno vuelo.

No es que un avión ya haya completado la circunvalación del planeta en 120 minutos. Lo que se ha publicado es algo más parecido a la pieza que faltaba en el puzzle: un diseño de motor de detonación que, sobre el papel y en condiciones controladas, podría impulsar aeronaves a velocidades hipersónicas de hasta Mach 16 (unos 20.000 km/h). Si esa cifra se trasladara algún día a un vehículo operativo, el salto para la industria aeroespacial sería enorme. Y también incómodo, porque el uso militar aparece en el horizonte casi por inercia.

El avance se describe en un estudio en el Chinese Journal of Propulsion Technology y se ha difundido en medios como South China Morning Post. La clave del planteamiento está en un motor con dos “modos” de funcionamiento, pensado para mantener empuje y estabilidad en regímenes donde la aerodinámica y la combustión se vuelven un campo minado.

Dos regímenes de detonación para un mismo problema: mantener el empuje cuando el aire se vuelve hostil

El diseño propone una configuración para velocidades inferiores a Mach 7 basada en detonación rotatoria. En ese modo, el aire entrante se mezcla con combustible y se enciende generando una onda de choque que “gira” dentro del motor, produciendo empuje de forma continua. Hasta aquí, el reto ya es serio, pero es el tramo “manejable” de la propuesta.

Por encima de Mach 7, el sistema cambiaría a detonación oblicua: la onda deja de rotar y se estabiliza en una plataforma en la parte trasera del motor. El combustible, al entrar en contacto con esa zona, se autodetoniza y el impulso se mantiene en línea recta. En la práctica, lo que se busca es evitar que el motor se vuelva impredecible justo cuando más falta hace que sea estable. Porque a esas velocidades, cualquier vibración o pérdida de control no es una anécdota: es un final.

La promesa industrial: más eficiencia… y una lista de “peros” que no caben en un titular

Los investigadores destacan una ventaja que, de confirmarse en sistemas completos, sería un argumento de peso para la aviación del futuro: la eficiencia termodinámica. Según lo publicado, los sistemas basados en detonación podrían convertir hasta el 80% de la energía química del combustible en energía cinética, frente al 20% al 30% habitual en motores de combustión continua. La explicación es técnica, pero intuitiva: la detonación se aproxima a un proceso a volumen casi constante, lo que mejora la conversión de energía en movimiento.

Ahora bien, aquí llega el tramo donde la industria suele frenar el entusiasmo. El propio estudio reconoce desafíos importantes antes de hablar de vuelos reales: gestión de temperaturas extremas, presiones muy altas asociadas a las detonaciones y, sobre todo, estabilidad y seguridad en condiciones operativas. Dicho en lenguaje de aerolínea, esto aún está lejos de vender billetes.

¿Y para qué serviría? Se mencionan aplicaciones en transporte comercial y exploración espacial, pero el elefante en la sala es la defensa. Medios como Interesting Engineering apuntan a escenarios donde aeronaves hipersónicas serían difíciles de interceptar con sistemas actuales. Es la típica tecnología de doble uso: puede cambiar el mapa de la movilidad… o acelerar una carrera armamentística que ya iba rápida.

El artículo ha sido publicado en South China Morning Post.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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