La minera estatal sueca LKAB ha confirmado en su yacimiento Per Geijer un recurso de más de un millón de toneladas de óxidos de tierras raras dentro de un cuerpo mineral de 585 millones de toneladas. Los permisos y estudios ambientales tardarán entre diez y quince años antes de que arranque la explotación.
Mientras Estados Unidos firmaba a comienzos de 2025 acuerdos con Ucrania para asegurarse el acceso a tierras raras y la Unión Europea aprobaba la Critical Raw Materials Act para reducir la dependencia china por encima del 90%, una mina sueca activa desde hace más de un siglo guardaba debajo de su veta de hierro principal el yacimiento de tierras raras más grande conocido en territorio europeo.
La minera estatal LKABanunció en enero de 2023 el hallazgo y, tras dos años de perforaciones adicionales, confirmó en 2025 un recurso mineral de 585 millones de toneladas que contiene aproximadamente un millón de toneladas de óxidos de tierras raras. Lo bautizó como Per Geijer, en homenaje al geólogo que cartografió el norte de Suecia a comienzos del siglo XX.
El depósito que la Unión Europea necesitaba sin saberlo
El yacimiento se sitúa apenas a unos cientos de metros del cuerpo principal de hierro que LKAB lleva extrayendo desde 1898 en Kiruna, dentro del Círculo Polar Ártico. La parte superior del recurso está a unos 700 metros de profundidad y el cuerpo se prolonga hasta 2.000 metros según los sondeos publicados por la compañía.
Los óxidos de tierras raras detectados son sobre todo praseodimio y neodimio, los dos elementos clave de los imanes permanentes que mueven motores de vehículos eléctricos y aerogeneradores. La concentración media ronda el 0,18% del mineral total, un valor bajo en términos absolutos pero rentable porque las tierras raras aparecen como subproducto natural del hierro y el fósforo, ya integrados en el ciclo industrial de la mina.
Para el continente, la cifra encaja con un encargo político concreto. La Comisión Europea fijó en su Critical Raw Materials Act el objetivo de extraer dentro de la UE al menos el 10% de los minerales críticos que consume cada año, con una segunda meta del 40% procesado en suelo europeo. Per Geijer no resuelve por sí solo la dependencia, pero sería suficiente para cubrir una parte significativa de la demanda europea de imanes de neodimio y praseodimio durante varias décadas. Solo China produce hoy alrededor del 70% del concentrado mundial de tierras raras y procesa más del 90% de los óxidos refinados.
La fila de la espera regulatoria
La paradoja del hallazgo es la lentitud con la que llegará al mercado. Jan Moström, director general de LKAB, lo resumió en la presentación del descubrimiento. «Nos enfrentamos a un problema de suministro. Sin minas, no puede haber vehículos eléctricos».
La compañía estima que tardará entre diez y quince años en obtener la concesión de explotación, completar los estudios ambientales sobre el ecosistema sami que rodea Kiruna y construir el sistema de transporte y procesamiento. Los procedimientos administrativos suecos son los más rigurosos del continente y han sido históricamente la principal barrera al desarrollo minero del Ártico europeo.
Mientras tanto, la mina actual sigue su rutina. Kiruna produce cada año alrededor de 27 millones de toneladasde mineral de hierro, lo que la convierte en la mayor explotación subterránea del mundo. La ciudad entera, con sus 18.000 habitantes, se ha movido siete kilómetros al este desde 2020 porque el cuerpo de mineral se extendía bajo el casco urbano y amenazaba con hundirlo. Los óxidos de tierras raras de Per Geijer aparecerán como subproducto del proceso de hierro existente, sin necesidad de abrir una mina nueva desde cero, lo que rebaja drásticamente el coste de capital frente a un proyecto greenfield equivalente en África o América del Sur.
Cifras puestas en contexto
El valor de mercado de los óxidos contenidos en Per Geijer ronda los 63.654 millones de euros a precios actuales, asumiendo una recuperación industrial del 70% típica de los yacimientos de hierro asociados. La cifra duplica el valor de Mountain Pass, la única mina activa de tierras raras en Estados Unidos, y supera al yacimiento groenlandés de Kvanefjeld, que está paralizado desde 2021 por un veto medioambiental autonómico.
La diferencia operativa es relevante. Per Geijer no necesita iniciar una operación de cero, sino integrarse en una explotación que lleva más de un siglo funcionando con su propia red ferroviaria, su puerto en Narvik y su acceso eléctrico a la red de Vattenfall.
El segundo paso de LKAB es la construcción de una planta de procesamiento de minerales críticos en Luleå, en la costa del golfo de Botnia. La compañía ya ha comprometido la inversión y prevé que la planta empiece a refinar fosfatos y óxidos de tierras raras dentro del propio territorio sueco antes de que termine la década, lo que evitaría la dependencia actual de los procesadores chinos. La primera tonelada de imán europeo fabricado íntegramente con material de Kiruna saldrá de la fábrica si los plazos administrativos no se alargan más allá de 2030.












