Gonzalo Bernardos, economista: «Si antes había pocas probabilidades de encontrar piso, ahora es casi imposible»

Por: Indux
Publicado el: 24 de abril de 2026 a las 10:26
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Gonzalo Bernardos economista

Encontrar vivienda en España se ha convertido en «una misión casi imposible». La frase es de Gonzalo Bernardos, profesor de Economía en la Universidad de Barcelona, y resume el diagnóstico que comparten otros dos economistas de referencia, Paloma Taltavull y Daniel Lacalle, sobre un mercado donde los precios siguen al alza mientras la oferta se estrecha.

Los datos que maneja Bernardos sostienen la afirmación. El precio de la vivienda de segunda mano ha alcanzado los 2.738 euros por metro cuadrado, lo que supone un 45% más que hace cinco años. El alquiler medio, mientras tanto, ha pasado de unos 900 euros a 1.149 euros mensuales, un incremento superior al 26%.

La cifra no es menor. Esos costes suben a un ritmo que los salarios no acompañan, y eso estrecha aún más las opciones para quien busca techo. Para muchas familias jóvenes y con menos ingresos, el alquiler se come entre el 40% y el 50% del sueldo, muy por encima del 30%-35% que los organismos económicos consideran el techo recomendable.

Bernardos apunta directamente a la Ley de Vivienda como causa principal de la «subida espectacular» del mercado. La norma, diseñada para contener los precios, ha generado en su opinión una fuerte inseguridad entre los propietarios, que han retirado masivamente sus inmuebles del alquiler tradicional. «El propietario es una persona que, cuando se siente maltratada, huye», señala.

Esa huida toma dos caminos: el trasvase al alquiler de temporada o turístico, o directamente la venta. El resultado es una caída de la oferta de alquiler residencial superior al 25% en el último año en una ciudad como Barcelona, mientras la demanda no deja de crecer.

Paloma Taltavull aporta una lectura distinta, centrada en la estructura del sector. En la entrevista en Hoy por Hoy, de la Cadena SER, explicó que «la demanda sigue creciendo, pero la oferta no logra seguir ese ritmo». La crisis de 2008 dejó un sector mucho más pequeño, con muchas empresas desaparecidas y un nivel de actividad que años después sigue sin recuperarse. La reducción del número de empresas y profesionales tras el desplome económico ha limitado la capacidad de construir.

Las cifras dibujan ese desajuste con claridad. La población ha crecido en más de dos millones de personas desde 2020 y se crean unos 260.000 hogares cada año. La construcción, sin embargo, apenas alcanza las 130.000 viviendas anuales, lo que deja un déficit que se acumula con el tiempo.

Daniel Lacalle, economista y gestor de inversiones, lo planteó en su perfil de TikTok en términos parecidos. «No hay casas suficientes donde la gente quiere vivir», afirmó. Y añadió una lectura política del problema: «la vivienda cara y escasa no es una fatalidad, no es un evento que ha caído del cielo, es una política».

El efecto sobre los jóvenes es directo. Bernardos lo resume con una frase que ha tenido recorrido en redes: «La única manera de que un joven sea propietario es que sus padres le compren la vivienda». La edad media de emancipación en España supera ya los 30 años, frente a los 21,5 de Finlandia o los 21,8 de Suecia, una brecha de casi una década respecto a otros países europeos.

Las grandes ciudades concentran lo más duro de esta presión. En Madrid, Barcelona o Valencia, alquilar un estudio de 30 metros cuadrados puede llegar a costar 1.000 euros al mes, mientras que una habitación en piso compartido oscila entre los 400 y los 700 euros. Sobre la mesa aparecen algunas propuestas para aliviar la situación. Taltavull recordó en la SER que el alquiler con opción a compra «era una fórmula muy útil».

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