La primera planta geotérmica profunda del Reino Unido ya está inyectando electricidad en la red nacional. Se llama United Downs, está en Cornualles y opera gracias a un pozo que desciende 5.275 metros hasta el granito caliente del subsuelo británico. Allí se extrae agua a más de 190 grados para mover turbinas y, en el mismo circuito, recuperar litio del fluido geotérmico.
El proyecto lo ha desarrollado Geothermal Engineering Ltd (GEL) y arrancó su suministro comercial el 26 de febrero de 2026. La compañía eléctrica Octopus Energy ha firmado un acuerdo para comprar al menos 3 megavatios de esta energía estable, potencia suficiente para abastecer a unos 10.000 hogares, según los datos de la empresa.
El principio es sencillo. Se perforan dos pozos y se hace circular agua por una zona de roca caliente para llevar el calor a la superficie. En United Downs, el circuito aprovecha una falla con fracturas naturales, la Porthtowan Fault Zone, que actúa como vía de paso del fluido. El pozo de producción llega a los 5.275 metros; el de reinyección ronda los 2.393 metros. Ese conjunto convierte el pozo principal en la perforación terrestre más profunda jamás realizada en el Reino Unido para uso energético.
Nadie lo había logrado antes en el país. El debate energético británico había estado dominado por el gas, la eólica marina y, más recientemente, la nuclear, mientras la geotermia profunda permanecía como una promesa geológica sin materializar.
La otra pata del proyecto está en el litio. Una vez aprovechado el calor para mover las turbinas, el fluido pasa por un proceso de extracción que permite obtener carbonato de litio sin minería convencional. GEL ha arrancado la producción comercial con una capacidad de 100 toneladas anuales y calcula escalar por encima de las 18.000 toneladas al año en la próxima década, cifra que, según la compañía, equivaldría a material suficiente para unas 250.000 baterías de coche eléctrico al año.
Los 3 MW iniciales no cambian el mix eléctrico británico por sí solos. Representan aproximadamente el 0,01% de la demanda del país, un porcentaje mínimo. El valor, según GEL y varios medios británicos, está en el tipo de energía que aporta: una base constante que ayuda a rellenar huecos cuando otras renovables fluctúan. La compañía sitúa la huella de carbono de esta tecnología en un rango de 5 a 15 gramos de CO₂ por kilovatio hora y con un uso de suelo reducido.
La dificultad real es económica. Perforar a cinco kilómetros cuesta mucho, y por eso han pesado mecanismos como los contratos por diferencia (CfD) que GEL obtuvo en 2023, con un precio garantizado para la electricidad durante 15 años. La inversión total en el proyecto ha sido cercana a los 50 millones de libras, financiada por capital privado y fondos europeos, tras casi dos décadas de desarrollo.
Greg Jackson, fundador de Octopus Energy, lo resumió al anunciar el acuerdo de compra: «las facturas siguen siendo demasiado altas y la respuesta es más energía renovable, hecha en casa». Desde GEL, su consejero delegado, Ryan Law, defiende que ambas patas del proyecto encajan: «la energía geotérmica y la extracción de minerales críticos son complementarias porque comparten el mismo recurso bajo tierra».
La propia GEL y los medios británicos evitan venderlo como un reemplazo del petróleo. Lo presentan como una pieza más dentro del puzle de la transición energética, capaz de ofrecer electricidad firme las 24 horas, bajas emisiones y una producción nacional de un mineral crítico para baterías en un continente donde más del 60% del litio mundial se procesa actualmente en China.










