La comparación es el tipo de hallazgo que solo permite tener una misión observando el mismo terreno durante dos décadas. Las imágenes tomadas por Mars Express en noviembre de 2024 muestran una superficie marciana parcialmente cubierta por un material oscuro que se ha ido desplegando sobre zonas donde en 1976 había solo polvo claro. Los científicos de la Agencia Espacial Europea interpretan esa transformación como la primera señal visible de que los cambios sobre el suelo de Marte ocurren en escalas de tiempo mucho más cortas que las que históricamente se le habían atribuido al planeta rojo.
La imagen que todos conservamos de Marte está dominada por tonos rojizos y ocres, un color que viene de una capa global de polvo rico en óxidos de hierro. Las nuevas capturas de alta resolución confirman que ese color está lejos de ser uniforme. Cada vez hay más regiones con tonalidades oscuras que contrastan con el tapiz clásico, y el contraste se nota de forma especialmente clara al superponer las capturas recientes con las que la NASA tomó hace cincuenta años.
Qué ve la HRSC que en 1976 no estaba ahí
La High Resolution Stereo Camera lleva más de dos décadas fotografiando Marte desde la órbita y permite comparar en detalle la región de Utopia Planitia, una cuenca enorme en el hemisferio norte que, según los modelos geológicos, pudo albergar agua en el pasado. En las imágenes de 1976 la región aparecía tapizada por un polvo claro que cubría buena parte del terreno y lo dejaba con un aspecto homogéneo. En las de 2024 se ve cómo un material más oscuro ha emergido sobre grandes extensiones, reescribiendo el patrón visual de la zona.
Los científicos de la ESA trabajan con dos hipótesis principales para explicar el cambio. La primera atribuye el oscurecimiento a depósitos de ceniza volcánica rica en minerales máficos, un tipo de roca de tono oscuro que el pasado volcánico de Marte dejó en superficie hace miles de millones de años. La segunda apunta a que los vientos marcianos podrían haber movido el polvo claro que cubría esos depósitos y los hayan dejado al descubierto. Las dos opciones no se excluyen, y la hipótesis más probable combina redistribución eólica reciente y afloramiento gradual del material más antiguo.
La huella de un pasado volcánico que aún manda sobre el presente
Marte fue un planeta volcánicamente muy activo. Conserva estructuras como el monte Olimpo, el mayor volcán conocido del sistema solar con sus 22 kilómetros de altura. Aunque la actividad eruptiva cesó hace miles de millones de años, los materiales de aquella época siguen condicionando la distribución actual de elementos en superficie. Lo que Mars Express está mostrando es que, incluso con el planeta apagado, los restos de aquel volcanismo aún reorganizan la imagen de Marte cuando el viento los desplaza o el polvo claro los descubre.
Dentro de las zonas oscurecidas la cámara ha identificado depresiones festoneadas, formaciones con borde ondulado que sugieren procesos repetidos de congelación y deshielo vinculados a la presencia de hielo bajo la superficie. Utopia Planitia es una de las regiones del planeta con más evidencias actuales de hielo subterráneo, y esos cambios de tono entran a formar parte del mapa dinámico que los geólogos planetarios están dibujando del presente marciano.
Qué cambia en la imagen que tenemos del planeta rojo
El hallazgo obliga a matizar la idea de que Marte es un mundo congelado donde nada se mueve. Los cambios son sutiles y el ojo humano no los percibiría mirando el cielo a simple vista, pero en escala geológica son rápidos. En medio siglo, parte de la paleta de tonos de Utopia Planitia ha cambiado lo suficiente como para que el contraste con las Viking salte a la vista. La calificación de «planeta rojo» se queda corta si grandes extensiones del hemisferio norte oscurecen su color de forma progresiva.
La implicación va más allá de la estética. El material que emerge en estos parches es el mismo tipo de roca máfica que interesa a las futuras misiones de muestreo, porque guarda información directa del manto marciano profundo. Las muestras que la misión conjunta Mars Sample Return, en la que trabajan NASA y ESA, quiere traer a la Tierra se seleccionan pensando en esa química. Cuanto más dinámico es el suelo, más rotación hay en lo que cabe estudiar desde la Tierra.
Mars Express seguirá observando la zona con la HRSC en próximos sobrevuelos, y la imagen actualizada de Marte que emerge del cruce con las Viking condicionará tanto la selección de aterrizaje de futuras misiones como el relato visual con el que los libros de astronomía explican el planeta a las próximas generaciones.










