Un australiano recicla 450.000 latas y botellas durante siete años y se compra su primera casa con 36

Publicado el: 3 de mayo de 2026 a las 11:13
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Damian Gordo

Damian Gordon, residente en Nueva Gales del Sur, ha pasado siete años recogiendo envases en festivales, calles y playas hasta acumular 46.000 dólares australianos (unos 41.000 euros) gracias al programa Return and Earn, suficiente para entrar a una vivienda de dos habitaciones en la costa central del estado.

La asimetría llama tanto la atención como la cifra. En España, comprar la primera vivienda exige reunir entre 20.000 y 80.000 euros de entrada según la ciudad y agotar buena parte del salario neto durante años. En Nueva Gales del Sur, un programa autonómico que paga diez céntimos de dólar australiano por cada lata o botella reciclada le ha permitido a un trabajador de 36 años comprar una casa sin pasar por ningún préstamo personal complementario. Damian Gordon comenzó en 2017, contó con ABC News Australia que su única estrategia fue «tener una cuenta bancaria en la que no podía ver el saldo» y siguió recogiendo envases durante exactamente siete años hasta que el equivalente a la entrada de una hipoteca apareció en esa cuenta.

El programa que convierte cada lata en diez céntimos

Return and Earn es el sistema de depósito y devolución de envases que el Gobierno de Nueva Gales del Sur puso en marcha a finales de 2017. Cada lata de aluminio, cada botella de plástico de hasta 1,25 litros y cada envase de cartón retornable acreditado lleva impreso un símbolo de devolución y se cambia por diez céntimos australianos en una de las 600 estaciones de devolución distribuidas por el estado. El operador del programa, Exchange for Change, ha procesado más de 13.000 millones de envases desde su lanzamiento, y los datos públicos sitúan la tasa de devolución por encima del 70% de los envases vendidos cada año.

España aprobó en 2022 una ley de envases que obliga a implantar un sistema parecido a partir de 2026 si la tasa nacional de reciclaje no alcanza determinados umbrales, pero el sistema de depósito, devolución y retorno que defiende el Ministerio para la Transición Ecológica todavía está paralizado por la oposición de los grandes envasadores. Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana han avanzado borradores autonómicos. Ninguno funciona aún.

La cifra que acaba en una vivienda

Gordon trabaja toda la semana en un empleo regular y dedica los fines de semana a recolectar envases en los grandes festivales de música del estado. La concentración logística es la clave de su volumen. Mientras un vecino medio devuelve veinte o treinta envases por viaje al supermercado, un solo concierto de 20.000 espectadores deja en el suelo varios miles de latas y botellas que él recoge antes de que las brigadas municipales las trituren con el resto de la basura. Las cifras agregadas son brutales. En siete años acumuló 450.000 envases, equivalente a 45.000 dólares en bonificaciones más pequeños extras del programa, una cantidad que el director ejecutivo de Exchange for Change ha confirmado como el reembolso individual más alto registrado hasta la fecha.

Con esos 46.000 dólares australianos entró a una subasta inmobiliaria en la costa central de Nueva Gales del Sur y se llevó una vivienda de dos habitaciones que él mismo describió a la cadena como «una vieja choza de pescadores». La casa tiene techo, conexión a la red y una hipoteca pequeña que pagar mensualmente. «Tengo la suerte de tener un techo sobre mi cabeza», dijo a ABC News.

Una métrica ambiental que nadie pidió calcular

Las cifras ambientales que el caso arroja son tan llamativas como las económicas. Producir 450.000 latas de aluminio nuevas exige aproximadamente 6.500 kilos de bauxita, 2.300 kilos de coque y un consumo eléctrico equivalente al de 17 hogares españoles durante un año entero. Reciclar el aluminio reduce el consumo energético del proceso en torno al 95% según los datos del Aluminium Stewardship Initiative. Aunque Gordon no recogió los envases con la idea explícita de calcular esa contabilidad, el resultado neto es comparable a sacar de la red durante un año el consumo eléctrico de un edificio entero de viviendas.

El joven se ha convertido en una figura mediática menor en Australia y ha recibido invitaciones de varios programas de televisión, pero en las entrevistas insiste en el detalle que se le suele pasar al espectador. «Vivimos en una sociedad de usar y tirar», dijo a ABC. «En cualquier festival hay miles de envases que terminan en el vertedero porque nadie se molesta en devolverlos. Ese dinero está ahí, lo único que hay que hacer es agacharse». Tras la compra mantiene la rutina de recolectar los fines de semana porque, según declaró al programa de la cadena pública australiana, ahora paga una hipoteca y la cantidad que ingresa cada mes por las devoluciones cubre buena parte de la cuota.

La estimación de los servicios técnicos de Exchange for Change apunta a que la cifra total reciclada por Gordon equivale al volumen de envases que un australiano medio consumiría en algo más de 230 años.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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