El país de Europa que instala farolas rojas y convierte una carretera en un ensayo real contra la contaminación lumínica

Publicado el: 12 de marzo de 2026 a las 16:28
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Carretera en Dinamarca iluminada con luces rojas de señalización durante la noche

El municipio de las afueras de Copenhague sustituyó parte del alumbrado de Frederiksborgvej por luz roja para reducir la alteración sobre una colonia local de murciélagos. La medida, presentada por el ayuntamiento en 2021 y difundida por Light Bureau en 2022, combina seguridad vial y protección de la biodiversidad en un mismo corredor urbano.

El tramo intervenido se encuentra junto a Skovbrynet, donde se había identificado una colonia de murciélagos, y forma parte de la modernización del alumbrado público de Gladsaxe. Según la nota oficial del municipio, la decisión no responde a un criterio estético, sino a la necesidad de minimizar el efecto del alumbrado nocturno sobre especies sensibles a la luz sin renunciar a la visibilidad para conductores y ciclistas.

La lógica técnica parte de un problema cada vez mejor documentado. La luz artificial nocturna, sobre todo cuando incorpora longitudes de onda cortas como las presentes en el blanco frío, puede modificar la actividad de la fauna nocturna y fragmentar sus rutas de desplazamiento. En este caso, el municipio recurrió a una solución de espectro rojo porque la evidencia disponible sugiere que la luz roja resulta menos perturbadora para varios murciélagos que la blanca o la verde.

Un corredor vial pensado también para la fauna

El ayuntamiento explicó que en Frederiksborgvej se habían registrado siete especies de murciélagos. La propia documentación municipal subraya que el riesgo de interferencia por carreteras era especialmente relevante para el murciélago enano, una de las especies más comunes de la zona, y para otra especie local sensible al entorno del vial. Por ello, la actuación se limitó al sector donde la infraestructura humana coincide con un corredor biológico activo.

Jonas Jørgensen, ingeniero viario de Tráfico y Movilidad en Gladsaxe, resumió el criterio del proyecto en la nota oficial: “Ninguna luz o la luz apagada sería lo mejor para los murciélagos, pero como eso no es posible, la luz roja era la mejor opción en el tramo donde viven”. Esa formulación condensa el enfoque del plan: no eliminar la iluminación, sino ajustar su espectro para reducir daños ecológicos evitables.

Philip Jelvard, diseñador de iluminación de Light Bureau, añadió que el color también debía tener una función simbólica. En su valoración, la nueva luz debía alertar a los transeúntes de que se trata de una zona natural especial que se quiere proteger. La intervención, por tanto, no solo ilumina, sino que comunica una prioridad ambiental en el propio paisaje urbano.

La evidencia científica detrás del rojo

El soporte científico más citado para este tipo de decisiones procede de trabajos experimentales liderados por Kamiel Spoelstra, investigador del Netherlands Institute of Ecology, publicados en Proceedings of the Royal Society B. En uno de esos estudios, el equipo observó en condiciones de campo que los murciélagos de vuelo lento y reacios a la luz mantenían una actividad similar en oscuridad y bajo luz roja, mientras que otras longitudes de onda producían efectos más intensos. El hallazgo no convierte la luz roja en inocua para toda la fauna, pero sí la sitúa como una alternativa de menor impacto en contextos concretos.

En paralelo, la guía danesa Flagermus og større veje, elaborada para la Dirección de Carreteras, ya advertía de la necesidad de evaluar el efecto de las vías sobre los murciélagos y diseñar medidas de mitigación adaptadas a cada enclave. Gladsaxe llevó esa lógica al terreno con un proyecto integrado en Lighting Metropolis – Green Mobility, financiado por la Unión Europea. De este modo, la farola roja deja de ser una rareza visual y pasa a funcionar como una herramienta de planificación urbana cuya utilidad futura dependerá de su seguimiento ecológico y de si otras ciudades replican el modelo con la misma cautela.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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