La idea parte del problema de que los herbicidas siguen siendo una pieza central del control de malas hierbas, aunque su impacto ambiental, la aparición de resistencias y el deterioro del suelo han acelerado la búsqueda de alternativas. En ese contexto nació WeLASER, un consorcio de diez socios de ocho países europeos coordinado por el investigador Pablo González de Santos, profesor de investigación del Centro de Automática y Robótica UPM-CSIC.
El láser no se aplica sobre el cultivo, sino sobre el meristemo de la mala hierba, el tejido responsable de su crecimiento. Para encontrarlo, el prototipo integra cámaras, algoritmos de inteligencia artificial, un escáner y una fuente láser de alta potencia, montados sobre un vehículo autónomo capaz de desplazarse por la parcela y actuar solo cuando detecta el objetivo correcto.
Un sistema pensado para sustituir herbicidas, no para ampliar su uso
La documentación oficial del proyecto subraya que la meta es ofrecer un control no químico de las malas hierbas en cultivos como trigo, maíz, remolacha o zanahoria. Según explicó González de Santos, “esta tecnología, al enfocarse directamente sobre los meristemos y no emplear pesticidas ni plaguicidas, proporciona una solución limpia al problema de la eliminación de malas hierbas”. En este sentido, el sistema busca competir no solo con el herbicida clásico, sino también con el desherbado mecánico, que puede dañar la estructura del suelo y a organismos beneficiosos.
El consorcio presentó en 2023 una demostración final de su prototipo y difundió varios resultados técnicos, entre ellos un láser de fibra de tulio de 2 micras optimizado para el tratamiento de malas hierbas y un implemento de desherbado flexible para distintas separaciones entre líneas de cultivo. Además, el proyecto incorporó sistemas de navegación y seguridad para operar con robots en campo abierto, un aspecto clave si esta tecnología quiere salir del laboratorio y entrar en explotaciones comerciales.
La promesa ambiental existe, aunque el ahorro económico aún no está demostrado
Las evaluaciones vinculadas a WeLASER apuntan a que la agricultura sin herbicidas está más cerca desde el punto de vista técnico, aunque todavía quedan pasos para convertir el prototipo en una máquina competitiva. Un análisis ambiental publicado en The International Journal of Life Cycle Assessment examinó precisamente el rendimiento ecológico del robot a lo largo de su ciclo de vida, señal de que la discusión ya no gira solo en torno a la viabilidad del láser, sino también a su coste material y energético.
De hecho, el propio consorcio ha admitido que aún se necesitan más desarrollos prácticos para lograr una máquina comercialmente competitiva. Por ello, la relevancia de WeLASER no reside hoy en un supuesto ahorro multimillonario ya certificado, sino en haber convertido una hipótesis tecnológica en un prototipo funcional que podría redefinir el control selectivo de malas hierbas en Europa durante los próximos años.











