Europa tiene combustible de aviación para seis semanas. La advertencia la lanzó el jueves Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, quien calificó la situación como “la mayor crisis energética que hemos enfrentado jamás”, según informó Associated Press.
El Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo líquido mundial, lleva efectivamente cerrado al tráfico de petroleros desde que el conflicto entre Israel e Irán se intensificó el 28 de febrero. Irán anunció brevemente su reapertura el viernes pasado tras una tregua entre Israel y Hezbolá, pero rectificó al día siguiente y volvió a imponer restricciones después de que Estados Unidos declarara que mantendría su bloqueo sobre el transporte marítimo vinculado al país persa.
El golpe a los precios del queroseno ha sido brutal. El precio de referencia europeo alcanzó niveles récord en marzo y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo informó de un aumento del 103% intermensual hasta ese mes. En Estados Unidos, el coste pasó de 2,50 dólares por galón antes del conflicto a 4,88 dólares a principios de abril.
Las cancelaciones se acumulan a velocidad de cascada. KLM anunció el jueves la supresión de 160 vuelos desde el aeropuerto de Schiphol durante el próximo mes, alegando que esas rutas ya no eran económicamente viables. Scandinavian Airlines hará lo propio con cerca de 1.000 vuelos en abril, en su mayoría rutas nórdicas de corta distancia. Michael O’Leary, consejero delegado de Ryanair, ha avisado de que su aerolínea podría sumarse a los recortes si la escasez persiste.
Lufthansa ha ido más lejos. La compañía alemana anunció el jueves el cierre inmediato de su filial regional Lufthansa CityLine y la retirada permanente de los 27 aviones de su flota a partir del sábado. También sacará de servicio sus últimos cuatro Airbus A340-600 y mantendrá en tierra dos Boeing 747-400 antes de octubre.
Al otro lado del Atlántico, Scott Kirby, consejero delegado de United Airlines, ha comunicado al personal que la compañía recortará vuelos durante los próximos dos trimestres, “podando tácticamente aquellos vuelos temporalmente no rentables”. Air Canada suspenderá ciertas rutas a partir de finales de mayo y ha justificado la decisión señalando que el queroseno se ha duplicado desde el inicio del conflicto. Delta Air Lines, propietaria de una refinería en Pensilvania, ha conseguido esquivar hasta ahora los recortes significativos.
El intermitente estado del Estrecho de Ormuz mantiene al sector en el aire. Aunque se reabriera del todo, los analistas calculan que el suministro tardaría semanas o meses en estabilizarse. Claudio Galimberti, economista jefe de Rystad Energy, declaró a CNBC que “la situación puede deteriorarse en las próximas tres o cuatro semanas, lo que llevaría a reducciones significativas en los vuelos por toda Europa a partir de mayo y junio”. Con la temporada estival a la vuelta de la esquina, la IATA ha advertido de que las cancelaciones podrían empezar a generalizarse en Europa a finales de mayo.









