Una supercomputadora japonesa pone en duda la teoría de las estrellas similares al Sol

Publicado el: 14 de marzo de 2026 a las 13:42
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Imagen del Sol con intensas llamaradas y líneas que representan su campo magnético en el espacio.

La física solar acaba de recibir una corrección de calado sobre cómo envejecen las estrellas parecidas al Sol. Un equipo de la Universidad de Nagoya ha utilizado el superordenador Fugaku para simular con un nivel de detalle sin precedentes el interior de estas estrellas y concluir que, en contra de lo que sostenían décadas de modelos teóricos, no cambian hacia una rotación “antisolar” al envejecer. El trabajo se ha publicado en Nature Astronomy.

La cuestión no es menor. El Sol no gira como un cuerpo rígido, sino que su ecuador rota más deprisa que los polos, un comportamiento conocido como rotación diferencial de tipo solar. Desde hace más de 45 años, numerosos modelos predecían que, al perder velocidad con la edad, estrellas similares acabarían invirtiendo ese patrón, de modo que los polos pasarían a girar más rápido que el ecuador. Sin embargo, ese escenario nunca había encajado del todo con las observaciones astronómicas disponibles.

La nueva simulación propone una explicación distinta. Según los autores, los campos magnéticos no son un actor secundario, sino el mecanismo que impide ese vuelco dinámico incluso cuando la estrella ralentiza su rotación a lo largo de miles de millones de años. Ese resultado obliga a revisar parte de la arquitectura teórica con la que se interpreta la actividad magnética estelar y, por extensión, la evolución de entornos planetarios potencialmente habitables.

Un modelo mucho más fino del interior estelar

El avance se apoya en una mejora técnica decisiva. El equipo dividió cada estrella simulada en 5.400 millones de puntos de malla, una resolución muy superior a la de estudios anteriores. Esa diferencia permitió conservar la intensidad de los campos magnéticos dentro del modelo, algo que, según los investigadores, se perdía artificialmente en simulaciones menos exigentes y llevaba a subestimar su influencia física.

Hideyuki Hotta, profesor del Institute for Space-Earth Environmental Research y coautor del estudio, lo resumió de forma directa: “la turbulencia y el magnetismo mantienen el ecuador girando más rápido que los polos durante toda la vida de la estrella”. En la misma línea, el también coautor Yoshiki Hatta señaló que el nuevo modelo “reproduce casi perfectamente” el patrón observado en el Sol y en estrellas de rotación más lenta.

Implicaciones para el Sol y para otros mundos

El interés del hallazgo va más allá de una discusión teórica. La forma en que rota una estrella condiciona su dinamo magnética, su ciclo de actividad y la aparición de fenómenos como manchas o erupciones. De este modo, una descripción más precisa de la rotación diferencial podría ayudar a entender mejor el ciclo solar de 11 años y a refinar los modelos sobre cómo evoluciona la actividad magnética en estrellas con planetas.

La revisión también tiene una lectura más amplia para la astrofísica. Si la rotación antisolar es mucho menos común de lo previsto, habrá que reinterpretar parte de la evolución rotacional y magnética de las estrellas de tipo solar. El resultado no cierra el debate, pero sí desplaza su centro: el problema ya no parece ser cuándo se invierte la rotación, sino hasta qué punto el magnetismo domina una historia estelar que todavía dista de estar completamente resuelta.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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