Una ciudad de Europa decide cambiar las farolas blancas por luces rojas para salvar a una especie

Publicado el: 11 de abril de 2026 a las 08:48
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Una ciudad de Europa decide cambiar las farolas blancas por luces rojas para salvar a una especie

El municipio danés de Gladsaxe, situado al norte de Copenhague, ha transformado un tramo de la avenida Frederiksborgvej con una iluminación poco habitual en Europa: farolas rojas pensadas para no alterar la vida de una colonia local de murciélagos. Según el propio ayuntamiento, no responde a un gesto estético, sino a una decisión de ecología urbana aplicada sobre una infraestructura viaria real.

La zona afectada se encuentra junto a Skovbrynet, donde el consistorio reconoce la presencia de una colonia de murciélagos. Durante la renovación del alumbrado, la elección del espectro lumínico se convirtió en el aspecto central del proyecto, con el objetivo de reducir al mínimo la perturbación sobre los animales sin comprometer la circulación de coches y bicicletas. Gladsaxe ya había presentado esta actuación en 2021 como un ejemplo de iluminación viaria desarrollada específicamente para proteger la biodiversidad.

Una carretera iluminada para no romper el hábitat nocturno

El proyecto técnico fue desarrollado por Light Bureau, del grupo AFRY, que detalla que la actuación cubre unos 700 metros de Frederiksborgvej y de la superautopista ciclista Farumruten. La solución elegida combina 30 balizas de un metro de altura, separadas unos 30 metros entre sí, con 12 postes más altos en los puntos de cruce. Esa disposición deja corredores de oscuridad entre luminarias, de modo que las especies más sensibles puedan atravesar el entorno sin quedar expuestas de forma continua.

Los diseñadores explican que el sistema debía encontrar un equilibrio entre la orientación segura de peatones y ciclistas y la preservación de un área natural protegida. Por eso se optó por una banda estrecha de luz roja, menos intrusiva para la fauna nocturna y compatible con la adaptación visual humana en condiciones de oscuridad. El propio estudio subraya que la luz roja tiene también un valor simbólico: avisa al usuario de que está entrando en un tramo donde la infraestructura ha sido pensada para proteger el entorno y no solo para iluminarlo.

La base científica detrás del cambio de color

El ayuntamiento danés apoya la medida en trabajos previos sobre murciélagos y alumbrado artificial. En su documentación pública cita investigación neerlandesa según la cual las longitudes de onda cortas, como la luz azul, verde o blanca, alteran más la actividad de los murciélagos que la luz roja, de longitud de onda más larga.

Uno de los estudios más citados en este campo, publicado en Proceedings of the Royal Society B, observó que las especies más esquivas, como las de los géneros Plecotus y Myotis, evitaban la luz blanca y verde, pero no la roja. El Instituto Neerlandés de Ecología resumió entonces el hallazgo con una conclusión directa: cambiar el color de la iluminación puede limitar la pérdida de hábitat provocada por la contaminación lumínica.

El caso de Gladsaxe muestra así una tendencia creciente en el urbanismo europeo: dejar de tratar la luz pública como un elemento neutro y asumir que también moldea los ecosistemas. La carretera sigue iluminada, pero ya no funciona como una barrera brillante en mitad del territorio nocturno. En una periferia danesa, el color de una farola ha pasado a formar parte de la política de conservación.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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