Un estudio revela que los hombres comieron más carne que las mujeres durante 10.000 años

Publicado el: 9 de abril de 2026 a las 07:56
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Un equipo internacional encabezado por la Universidad de Zúrich ha confirmado que los hombres tienden a comer carne con más frecuencia que las mujeres en la mayor parte del mundo, pero el dato más inesperado del estudio es otro: esa diferencia se vuelve más amplia en los países con mayores niveles de igualdad de género y desarrollo humano. El trabajo fue publicado en Scientific Reports y se basó en datos de 20.802 participantes de 23 países repartidos entre Europa, Asia y América.

El análisis partía de una pregunta clásica en psicología y comportamiento alimentario: si la relación entre carne y masculinidad es una constante universal o si depende del contexto cultural. Para responderla, los autores compararon la frecuencia de consumo de carne entre hombres y mujeres y la cruzaron con indicadores de desarrollo humano y de igualdad de género.

Los resultados muestran que, salvo en China, India e Indonesia, los hombres comen carne más a menudo que las mujeres. El estudio añade que las mayores diferencias se observaron en países como Alemania, Argentina, Polonia y Reino Unido, una pauta que contradice la idea intuitiva de que el avance de la igualdad tendería a homogeneizar los hábitos alimentarios.

Un efecto paradójico ligado al desarrollo

Los autores describen este patrón como un “efecto paradójico de género”. En lugar de reducirse, ciertas diferencias entre hombres y mujeres pueden hacerse más visibles en sociedades donde existe mayor libertad de elección individual, más renta disponible y más margen para expresar preferencias personales. En este caso, el aumento de la distancia no parece deberse a que las mujeres reduzcan más su consumo, sino a que los hombres lo mantienen o incluso lo elevan en los países más desarrollados.

Christopher Hopwood, autor principal del trabajo, explicó que las diferencias crecían con la igualdad de género y el desarrollo socioeconómico, mientras que en los tres grandes países asiáticos citados esa pauta no aparecía. Para los investigadores, esto sugiere que el contexto cultural sigue teniendo un peso notable en una conducta tan cotidiana como la dieta.

Qué implica para la alimentación del futuro

El estudio sitúa además el debate en un terreno más amplio. La investigación recuerda que el consumo de carne tiene implicaciones climáticas, sanitarias y sociales, por lo que entender quién la consume más y en qué contexto puede ayudar a diseñar estrategias de reducción más eficaces. En los países ricos, los autores apuntan a que pueden funcionar mejor las alternativas vegetales o la carne cultivada dirigidas al consumidor; en los menos desarrollados, las medidas de oferta podrían resultar más útiles.

Los responsables del trabajo señalan que todavía hacen falta más datos, sobre todo en regiones no incluidas como África, pero sostienen que su análisis ya permite extraer una conclusión robusta: la diferencia de consumo de carne entre hombres y mujeres no desaparece con la modernización, sino que en muchos casos se intensifica. Y eso convierte a la dieta en una nueva ventana para observar cómo cultura, riqueza y género siguen moldeando decisiones aparentemente privadas.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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