Noventa y dos antiprotones pesan una milmillonésima de una billonésima de gramo. Si el contenedor que los transporta falla y entran en contacto con la materia ordinaria, se aniquilan mutuamente y liberan energía, pero tanta energía como una milmillonésima de una billonésima de gramo puede liberar, ya que el dispositivo no requiere etiqueta de material radiactivo. El 24 de marzo de 2026, esos 92 antiprotones subieron a un camión en el campus del CERN cerca de Ginebra. Cuando terminó el recorrido, 91 de ellos seguían atrapados. El primero viaje terrestre de antimateria de la historia había funcionado.
El experimento pertenece al proyecto BASE-STEP (Storage, Transfer, and Extraction of trapped antiProtons), una ramificación del experimento BASE del CERN dedicado a comparar las propiedades de antiprotones y protones con la mayor precisión posible. Christian Smorra, líder del proyecto y portavoz adjunto de BASE, resumió el resultado: “Lo que logramos hoy con antiprotones es un salto enorme hacia nuestro objetivo.”
Una trampa de 850 kilogramos que cabe por una puerta estándar
El sistema de transporte es una trampa de Penning portátil, pues una cámara de vacío rodeada de campos eléctricos y magnéticos que mantienen los antiprotones suspendidos en el centro sin tocar las paredes. Cualquier contacto con materia ordinaria los destruiría de inmediato.
La trampa pesa 850 kilogramos y sus dimensiones están calculadas para caber por puertas de laboratorio estándar, condición necesaria si el destino final son instalaciones universitarias convencionales. El imán superconductor debe mantenerse por debajo de 8,2 kelvin (unos -265 grados Celsius), lo que requiere refrigeración criogénica con helio líquido y reservas de energía independientes de la red eléctrica exterior. El conjunto es además resistente a los golpes y vibraciones propios del transporte por carretera, un requisito que no existe en los sistemas fijos del laboratorio.
Antes del viaje, la trampa mantuvo los antiprotones almacenados durante dos semanas sin pérdidas detectables. El recorrido por el campus fue la demostración de que el confinamiento aguanta las condiciones del transporte real.
Por qué hay que sacar la antimateria del CERN
Las mediciones de mayor precisión que el experimento BASE puede realizar tienen un límite impuesto por el propio entorno del CERN. Las instalaciones de la Antimatter Factory, donde protones de alta energía impactan contra un objetivo metálico para generar antiprotones que luego se ralentizan y capturan con sistemas electromagnéticos, producen fluctuaciones del campo magnético que interfieren con las mediciones más delicadas. Stefan Ulmer, portavoz de BASE, lo formuló sin rodeos: “La precisión de las mediciones tomadas en BASE requerirá mover el experimento fuera del edificio.”
El destino previsto es la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, a unas ocho horas de Ginebra por carretera, donde el entorno electromagnético más tranquilo permitiría comparar las propiedades de materia y antimateria con una exactitud que las instalaciones actuales no pueden alcanzar.
Esa comparación está en el centro de una de las preguntas abiertas de la cosmología, ya que el Big Bang produjo cantidades iguales de materia y antimateria, pero el universo observable está formado casi exclusivamente por materia. Algo las separó. Saber qué exige medir ambas con una precisión que el CERN, por sus propias condiciones físicas, ya no puede ofrecer.












