Rusia está llenando Ucrania de troncos de árbol falsos para proteger sus antenas y frenar la caza de drones

Publicado el: 15 de marzo de 2026 a las 14:05
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Tronco talado cubierto de espuma aislante junto a un árbol en un bosque nevado.

La última adaptación táctica detectada en la guerra de Ucrania no es un nuevo misil ni un dron más veloz, sino algo mucho más rudimentario: árboles falsos construidos para esconder antenas de comunicaciones. Según han difundido medios ucranianos y plataformas vinculadas a la información de guerra como UNITED24 Media, las tropas rusas están utilizando espuma, malla plástica y pintura para camuflar sistemas sensibles frente a la observación de drones. El objetivo no es estético, sino operativo: mantener vivos los nodos que sostienen la guerra electrónica y el control de aparatos no tripulados.

La práctica fue descrita por Serhii “Flash” Beskrestnov, asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania y especialista en tecnología radioeléctrica. En una de las formulaciones atribuidas a sus mensajes, advirtió de que “uno de los problemas más urgentes en la línea del frente es identificar y destruir los sistemas de guerra electrónica, los activos de inteligencia de señales y los puntos de control de drones”. Esa frase resume bien el cambio de escala del conflicto: la supervivencia de una posición depende cada vez más de su capacidad para emitir sin ser localizada.

Camuflar la señal en un frente saturado de sensores

La guerra en Ucrania ha consolidado un campo de batalla dominado por la observación persistente. Drones de reconocimiento, cámaras térmicas, sensores acústicos y ataques FPV han reducido de forma drástica el valor del camuflaje convencional. Ocultar una antena resulta hoy casi tan importante como proteger un blindado, porque de ella dependen enlaces de mando, navegación y guiado.

En ese contexto, los tocones artificiales aparecen como una solución de bajo coste para disminuir la firma visual de equipos que suelen convertirse en objetivo prioritario. La maniobra, además, encaja con una tendencia más amplia. Un análisis del U.S. Naval Institute subraya que el uso de señuelos se ha vuelto estructural en la guerra moderna, precisamente porque obliga al adversario a gastar tiempo, munición y capacidad de reconocimiento en blancos dudosos.

No es solo ocultación, también desgaste del enemigo

La novedad de estos “árboles” no reside tanto en su sofisticación como en el tipo de infraestructura que pretenden proteger. Tras las restricciones a terminales no autorizados de Starlink, varios observadores han señalado que Rusia busca alternativas para sostener enlaces de comunicaciones más vulnerables y, por ello, más necesitados de ocultación física. Algunas informaciones de The New Voice of Ukraine vinculan ambas dinámicas, aunque esa relación todavía depende de fuentes abiertas y no de confirmaciones oficiales concluyentes.

Lo relevante, en cualquier caso, es el patrón. Estudios recientes sobre el conflicto, como los publicados por CEPA o por El País, coinciden en que la combinación de drones baratos, guerra electrónica y engaño visual está redefiniendo el frente. Los árboles falsos son una extensión de esa lógica: estructuras simples para proteger sistemas complejos. Su eficacia real dependerá de cuánto tiempo logren burlar a los drones ucranianos, pero su mera aparición confirma que la batalla por ver sin ser visto sigue marcando el ritmo de la guerra.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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