Mientras se anunciaba la paz, unos drones atacan la gran arteria de Arabia para sacar su petróleo

Publicado el: 9 de abril de 2026 a las 12:43
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Estrecho de Ormuz

Arabia Saudí ha sufrido un nuevo golpe sobre una de sus infraestructuras energéticas más sensibles después de que un ataque con drones alcanzara el oleoducto Este-Oeste, la gran arteria que conecta los campos petrolíferos del este del reino con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. La información, adelantada por Bloomberg, fue confirmada también por Reuters, que cita a una fuente de la industria y sitúa el incidente en las horas posteriores al anuncio de un alto el fuego.

La relevancia del ataque no reside solo en el daño inmediato, todavía bajo examen, sino en el papel que había adquirido esta infraestructura durante las últimas semanas. El oleoducto se había convertido en la salida decisiva del crudo saudí al permitir exportaciones por el mar Rojo y evitar el paso por el estrecho de Ormuz, un corredor sometido a una tensión extrema. Bloomberg informó el 28 de marzo de que la instalación estaba bombeando a su capacidad máxima de 7 millones de barriles diarios, un nivel inédito que el consejero delegado de Aramco, Amin Nasser, ya había anticipado en marzo.

Un conducto estratégico para sortear Ormuz

El sistema, conocido también como Petroline, atraviesa la península arábiga desde la Provincia Oriental hasta Yanbu y permite a Arabia Saudí desviar parte esencial de sus exportaciones lejos del Golfo Pérsico. Su función ha dejado de ser la de una ruta alternativa para convertirse en un salvavidas energético en un momento en que los mercados seguían de cerca cualquier amenaza sobre el suministro. Reuters señala que otras instalaciones del reino también fueron atacadas, aunque por ahora no se ha detallado el alcance completo de los impactos ni si hubo interrupciones significativas del flujo.

La vulnerabilidad de esta red no es nueva. En mayo de 2019, el entonces ministro saudí de Energía confirmó que dos estaciones de bombeo del mismo oleoducto fueron alcanzadas por drones, un episodio que provocó incendios limitados y obligó a suspender temporalmente el bombeo. Aramco reconoció entonces que las estaciones 8 y 9 habían sido objetivo de un sabotaje, una referencia que hoy vuelve a adquirir relevancia al repetirse el patrón sobre el mismo eje logístico.

Un nuevo foco de presión sobre el mercado petrolero

El ataque llega, además, en el peor momento posible para Riad. La capacidad plena del oleoducto había permitido amortiguar parte del shock regional al sostener los envíos hacia el mar Rojo, pero también había concentrado el riesgo en una única infraestructura lineal, larga y difícil de proteger en toda su extensión. Analistas y operadores llevaban días advirtiendo de que, si las rutas de desvío ganaban peso estratégico, también pasarían a convertirse en objetivos prioritarios.

A la espera de una evaluación técnica definitiva, el episodio deja una conclusión inmediata: el conducto que el mercado consideraba la gran válvula de escape saudí ya ha entrado de lleno en la guerra de infraestructuras. Y eso devuelve al petróleo mundial al mismo punto de fragilidad que trataba de evitar desde que el tráfico por Ormuz empezó a deteriorarse.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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