El encarecimiento del combustible ya está teniendo efectos directos sobre el transporte por carretera en España. El sector advierte de que algunas empresas están empezando a renunciar a servicios porque hacerlos en las condiciones actuales supone trabajar a pérdidas, una situación que vuelve a poner al límite a miles de autónomos y pequeñas compañías. La alerta ha sido recogida por elEconomista, que sitúa el foco en el impacto que está teniendo la reciente escalada del gasóleo sobre una actividad muy expuesta a cualquier subida brusca de costes.
Por su parte, la Confederación Española de Transporte de Mercancías sostiene que las medidas anunciadas hasta ahora no bastan para compensar el golpe que está sufriendo el sector, y reclama una respuesta más ambiciosa ante un aumento del carburante que afecta de lleno a la viabilidad de muchas rutas. La patronal recuerda además que el transporte soporta una presión creciente sobre sus costes operativos, con impacto directo en empresas de todos los tamaños.
El problema no es solo que suba el gasóleo, sino que muchos portes ya no salen rentables
La clave se trata de que hay servicios contratados con márgenes tan ajustados que, con el nuevo precio del combustible, dejan de ser rentables. Cuando eso ocurre, algunas empresas optan por no asumir determinados trayectos para evitar pérdidas mayores.
Además, la propia CETM ha recordado en las últimas semanas que existe una obligación legal de revisar el precio del transporte por carretera cuando varía el coste del combustible entre la contratación y la realización efectiva del servicio. El objetivo de ese mecanismo es precisamente adaptar el precio al encarecimiento del gasóleo, aunque el sector considera que la fórmula actual se ha quedado corta ante una subida tan rápida.
Las asociaciones de transportistas consideran que las ayudas aprobadas no responden del todo a la magnitud del problema. CETM ha criticado que la ayuda directa anunciada de 20 céntimos por litro para los transportistas no se ajusta plenamente ni a la urgencia ni al tamaño del impacto que está soportando el sector.
En paralelo, el Ministerio de Transportes abrió una negociación con el Comité Nacional del Transporte por Carretera y con ASTIC para estudiar nuevas medidas de apoyo ante la rápida subida del combustible. Esa reunión confirma que el problema ya ha llegado a la agenda del Gobierno, aunque el sector insiste en que la respuesta debe ser más rápida y más amplia.
En las últimas semanas, distintas organizaciones empresariales han alertado de que el repunte del carburante está disparando los costes logísticos y reduciendo la competitividad de muchas compañías. El problema afecta de forma especial a quienes dependen del transporte por carretera como actividad principal y trabajan con márgenes muy reducidos.
Por tanto, el alza del combustible ya está provocando cancelaciones puntuales de servicios y amenaza con extenderse si no se corrigen los márgenes. La advertencia del sector no es teórica. En algunas rutas, seguir circulando ya empieza a salir más caro que parar.











