En 2025, los océanos almacenaron más calor que en cualquier otro año desde que existen registros. No ligeramente: el máximo anterior lo habían fijado en 2024, y ya era un récord. Cada año, los océanos absorben el equivalente a aproximadamente 18 veces todo el consumo energético que genera la humanidad. Y el ritmo al que lo hacen se duplicó entre el período 1960-2005 y el período 2005-2025. Son los datos que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó el 23 de marzo de 2026 en su informe anual sobre el estado del clima global, el primero en incorporar el desequilibrio energético de la Tierra como indicador climático oficial.
Qué significa que la Tierra esté desequilibrada
La Tierra recibe radiación solar y devuelve parte de ella al espacio. Cuando los gases de efecto invernadero se acumulan en la atmósfera, actúan como una manta: dejan entrar la radiación pero dificultan su salida. El exceso que se queda atrapado es el desequilibrio energético. Y su magnitud, según el informe de la OMM, alcanzó entre 2001 y 2025 el valor más alto en 65 años de observación.
Ese exceso no se reparte de forma uniforme. Más del 91% termina en los océanos (el resto se divide entre la atmósfera y las masas continentales). Esto tiene una consecuencia directa: los termómetros en tierra miden solo una fracción marginal de lo que está ocurriendo en el sistema climático global.
El calor que no se ve y el calor que sí se siente
El 1% del exceso energético va a la atmósfera. Solo el 1%. Pero es suficiente para que 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025 sean los once años más cálidos jamás medidos. En 2025, la temperatura media global se situó 1,43 grados Celsius por encima del promedio preindustrial (la referencia de 1850-1900 que usan los científicos para medir el calentamiento acumulado desde la industrialización).
Pero los océanos, con el 91%, tampoco lo retienen de forma estática. Lo redistribuyen. Las corrientes oceánicas lo transportan, los gradientes de temperatura que impulsan los vientos cambian, la evaporación aumenta, y eventualmente parte de ese calor regresa a la atmósfera. El calentamiento oceánico también expande el agua (el fenómeno se llama expansión térmica), lo que eleva el nivel del mar independientemente del deshielo.
António Guterres, secretario general de la ONU, resumió el informe con una frase: «El planeta Tierra está siendo llevado más allá de sus límites».
Lo que los datos anticipan
El umbral de 1,5°C que el Acuerdo de París fijó como límite de seguridad quedó superado en 2025 como media anual. Olas de calor más intensas, temporadas de incendios más largas, tormentas con más energía disponible y alteraciones en los ciclos de lluvia que afectan a la producción agrícola son consecuencias que el informe vincula directamente a este incremento sostenido.
La OMM advierte además de un riesgo adicional: una eventual transición hacia El Niño (el patrón climático del Pacífico que calienta artificialmente la temperatura global durante meses) podría añadir un forzamiento extra sobre una base que ya se sitúa en máximos históricos.
El informe completo está disponible en la web oficial de la OMM.










