La carretera española que se inunda de nuevos radares y convierte sus 344 kilómetros en un corredor bajo vigilancia

Publicado el: 16 de marzo de 2026 a las 08:42
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Cámara de vigilancia de tráfico instalada en un poste sobre la vía pública

La AP-7 a su paso por Cataluña sumará seis nuevos radares de remolque para reforzar el control de velocidad en sus 344 kilómetros, según anunció la consellera de Interior, Núria Parlon, y confirma la documentación oficial del Govern. La medida sitúa a esta autopista como prioridad de vigilancia tras la presión de tráfico acumulada desde la eliminación de peajes y la persistencia de tramos con alta concentración de accidentes.

La decisión no llega en un vacío estadístico. El Servei Català de Trànsit quiere que la AP-7 sea, en palabras de Parlon, “una zona de control de velocidad en sus 344 kilómetros”, una formulación que resume el cambio de escala en la estrategia de vigilancia. Además, el informe más reciente de Automovilistas Europeos Asociados vuelve a situar varios corredores de gran capacidad entre los más problemáticos de la red estatal, en un contexto en el que las autopistas de peaje han empeorado su índice de peligrosidad medio.

Una tecnología móvil para cubrir más tramos

Los nuevos equipos pertenecen a la categoría de radares en remolque, una generación de cinemómetros reubicables que puede instalarse en puntos donde antes no era viable desplegar controles fijos. Según la nota oficial del Govern, estos dispositivos no necesitan conexión eléctrica, pueden permanecer varios días en la vía y utilizan tecnología láser para medir la velocidad incluso en varios carriles. Esa movilidad permite al SCT desplazar la vigilancia hacia zonas donde la accidentalidad se dispersa y deja de concentrarse en un único punto negro.

El propio Govern sostiene que la velocidad sigue siendo uno de los factores que agravan la lesividad de los siniestros, por lo que el plan se enmarca en el Pla de Seguretat Viària 2024-2026. En este sentido, la administración catalana asegura que en los tramos donde ya se ha instalado un cinemómetro la siniestralidad ha caído entre un 65% y un 80%, aunque ese efecto depende de múltiples variables y no se ha desglosado públicamente por corredor.

La AP-7, bajo presión desde el fin de los peajes

La autopista mediterránea se ha convertido en una pieza clave del debate sobre seguridad vial en Cataluña. El aumento sostenido de la circulación, especialmente de vehículos pesados, ha obligado a combinar radares con controles específicos a camioneros y con otras actuaciones de gestión del tráfico. Parlon subrayó en el Parlament que los accidentes con transporte pesado generan “afectaciones de horas en la vía”, una circunstancia que multiplica el impacto de cada siniestro más allá del balance de víctimas.

La novedad, por tanto, no es solo la compra de seis equipos adicionales. Lo relevante es la consolidación de un modelo de vigilancia dinámica sobre la principal autopista catalana, con capacidad para cambiar de ubicación y extender la sensación de control a lo largo de todo el corredor. El siguiente paso será comprobar si esa presión permanente logra reducir de forma estable la siniestralidad en una vía que sigue concentrando parte de las mayores tensiones de movilidad del noreste peninsular.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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