El Gran Puerto de Al Faw es, hasta la fecha, uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos del mundo. Ubicado en la península de Al-Faw, en la provincia iraquí de Basora, cerca de la desembocadura del río Shatt al-Arab, una vez finalizado se convertirá en el mayor puerto del mundo árabe, incluso más grande que Jebel Ali en Dubái. Analicemos con detalle este megaproyecto, que incluye un rompeolas de 14,5 kilómetros (el más largo del mundo según el Libro Guinness) y muelles con sistema de descarga de portacontenedores totalmente automatizado.
El puerto se construye en tres fases. La primera, completada entre 2020 y 2025, puso en servicio cinco muelles con sistema automatizado de descarga de contenedores y concluyó el rompeolas de 14.523 metros que protege la cuenca del oleaje y las corrientes de marea del Golfo Pérsico. La profundidad de dragado alcanza los 19,5 metros y un canal de acceso de 23 kilómetros conecta la terminal con las aguas profundas del Golfo para dar paso a los grandes portacontenedores.
La capacidad de la primera fase es de 99 millones de toneladas anuales. La fase final, prevista para 2038, completará 90 muelles y situará al Puerto Gran Faw por encima de Jebel Ali en capacidad total. El coste del proyecto completo asciende a 5.000 millones de dólares, financiados en su mayor parte por el gobierno iraquí con participación de Daewoo E&C como constructora principal.
Los desafíos de ingeniería en el delta del Shatt al-Arab
El principal obstáculo para construir en la península de Al-Faw es el suelo. Los ríos Shatt al-Arab y Khor Abd Allah han depositado durante siglos capas de sedimento aluvial que hacen inestable la cimentación convencional. La solución adoptada es el Deep Soil Mixing (mezcla profunda de suelo), una técnica que inyecta columnas de cemento en el terreno blando y las mezcla in situ para crear una base portante sin necesidad de retirar el material original. Los muelles apoyan además sobre pilotes profundos que atraviesan los estratos blandos hasta alcanzar tierra firme.
La sedimentación activa es el segundo reto de ingeniería. Los mismos ríos que complican la cimentación siguen transportando arena hacia la cuenca portuaria, lo que obliga a un programa de dragado de mantenimiento permanente para conservar el canal de acceso a 19,5 metros de profundidad. La conexión entre la península y el continente se resuelve con un túnel submarino bajo el canal Khor Al-Zubair construido con elementos prefabricados sumergidos, formado por dos tubos con autopista de tres carriles por sentido que permiten el tránsito sin interrumpir el canal de navegación.
El canal seco y el impacto económico para Iraq
La segunda fase del proyecto, entre 2025 y 2030, extiende la infraestructura hacia el interior del país. Iraq planea construir el Canal Seco, una red combinada de ferrocarril y autopistas que parte del Puerto Gran Faw y atraviesa el territorio de sur a norte hasta la frontera con Turquía. Desde ahí, la mercancía entraría en la red ferroviaria europea por el corredor que ya conecta Turquía con el continente.
El objetivo estratégico es convertir a Iraq en corredor de tránsito entre Asia y Europa. Un contenedor que hoy viaja de Shanghái a Rotterdam tarda entre 25 y 30 días por mar. Por la ruta Al Faw-Turquía-Europa, el gobierno iraquí estima una reducción de entre 15 y 20 días. Los derechos de tránsito generados por ese corredor representan además una fuente de ingresos que Iraq quiere desarrollar para reducir su dependencia del petróleo, que hoy supone más del 90% de sus ingresos públicos.
Iraq tiene solo 58 kilómetros de fachada costera en el Golfo Pérsico, la más reducida de todos los países ribereños de la región. Esa limitación geográfica, agravada por los daños de la Guerra del Golfo de 1991 en las instalaciones de Bassora, obligó al país a depender de puertos vecinos para parte de su comercio exterior. Con el Puerto Gran Faw operativo, Iraq dispone por primera vez de una terminal capaz de recibir tráfico internacional a gran escala sin intermediarios.












