Ingenieros de Dinamarca y Alemania construyen un túnel de 17,7 kilómetros bajo el mar utilizando bloques gigantes de 73.000 toneladas, similares a piezas de Lego

Publicado el: 14 de marzo de 2026 a las 15:58
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Ilustración de un túnel submarino en construcción bajo el mar con sección interior visible.

Europa está construyendo bajo el mar uno de sus proyectos de infraestructuras más ambiciosos, un túnel de unos 18 kilómetros que conectará Dinamarca y Alemania a través del estrecho de Fehmarnbelt. La obra, impulsada por la empresa pública danesa Femern A/S y respaldada por la Comisión Europea, aspira a convertirse en una pieza clave del corredor ferroviario y logístico del norte del continente.

La infraestructura enlazará Rødbyhavn, en la isla danesa de Lolland, con Puttgarden, en la isla alemana de Fehmarn. El objetivo no es solo sustituir una travesía marítima, sino reordenar las conexiones entre Escandinavia y Europa central mediante una ruta más rápida y estable para pasajeros y mercancías. Según los planes del proyecto, el cruce en coche podría realizarse en unos 10 minutos y el ferroviario en torno a 7.

La singularidad técnica de la obra reside en que no se perforará como los túneles alpinos o urbanos convencionales. En su lugar, se empleará un sistema de tramos prefabricados de hormigón que después se colocarán sobre una zanja excavada en el fondo marino. Se trata de un túnel sumergido, no de una galería excavada con tuneladora, una diferencia clave que explica tanto su diseño como su complejidad logística.

Un rompecabezas de hormigón y acero en el fondo del mar

El proyecto prevé fabricar enormes secciones de túnel en instalaciones específicas del lado danés. Cada una de esas piezas será remolcada hasta su posición, hundida con precisión y posteriormente unida a las demás. La ingeniería exige una coordinación milimétrica: nivelación del lecho marino, sellado entre segmentos, control de presiones y protección frente a la corrosión salina durante décadas.

Este método, ya utilizado en otras infraestructuras submarinas, adquiere aquí una escala poco habitual. El Fehmarnbelt se presenta como el mayor túnel sumergido de este tipo en el mundo cuando entre en servicio, según sus promotores. Además, incluirá dos tubos ferroviarios electrificados, dos carreteras de doble carril y un conducto de servicio y mantenimiento.

La dimensión técnica ha obligado también a desplegar un enfoque ambiental especialmente vigilado. La obra afecta a un entorno sensible del mar Báltico, por lo que los responsables han tenido que adaptar dragados, vertidos y calendarios constructivos. La viabilidad del proyecto ha dependido tanto de la ingeniería como de la gestión ecológica y regulatoria, especialmente por tratarse de una conexión transfronteriza.

Una pieza estratégica para la movilidad europea

Más allá del impacto visual y del reto constructivo, el túnel responde a una lógica geoeconómica. La conexión pretende acortar el eje entre Copenhague, Hamburgo y otras grandes áreas industriales del norte de Europa. El ferrocarril de mercancías será uno de los grandes beneficiados, al disponer de una ruta más directa y menos dependiente del transporte marítimo de corta distancia.

Los promotores sostienen que esta infraestructura ayudará a desplazar parte del tráfico hacia modos más eficientes desde el punto de vista energético. No obstante, el alcance real de ese beneficio dependerá de cómo evolucionen la demanda, los enlaces ferroviarios asociados y la integración del corredor en la red transeuropea. La obra aspira a convertirse en una bisagra física entre Escandinavia y el corazón industrial europeo, aunque su verdadero impacto se medirá cuando empiece a operar a gran escala.

El calendario oficial sigue apuntando a finales de esta década para su entrada en servicio. Cuando eso ocurra, el Fehmarnbelt no solo habrá unido dos costas. También habrá puesto a prueba hasta dónde puede llegar la ingeniería europea cuando el mar deja de ser frontera y pasa a convertirse en pasillo.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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