Estudio mapea antiguos depósitos de hielo lunar mientras Artemis II sobrevuela la Luna

Publicado el: 9 de abril de 2026 a las 09:26
Síguenos:
Vista detallada de la superficie de la Luna con un gran cráter y numerosas formaciones rocosas

La misión Chandrayaan-3 ha aportado una pieza clave para la futura exploración de la Luna al medir in situ cómo cambia la temperatura en la capa superficial del suelo cerca del polo sur. El trabajo, liderado por científicos del Physical Research Laboratory de India y publicado en Communications Earth & Environment, concluye que el relieve local altera mucho más de lo esperado el entorno térmico y abre la puerta a buscar hielo no solo en cráteres permanentemente oscuros, sino también en pendientes favorables de latitudes altas.

El experimento se realizó en el punto de aterrizaje de Vikram, a 69,373° de latitud sur, donde el instrumento ChaSTE introdujo una sonda térmica en los primeros 10 centímetros del regolito lunar. Los datos mostraron una temperatura máxima superficial de 355 kelvin, superior a los 330 kelvin previstos, porque el módulo había descendido sobre una pequeña pendiente iluminada por el Sol de unos 6 grados. Esa diferencia confirmó que, en las regiones de alta latitud, variaciones topográficas de apenas metros pueden cambiar de forma drástica el balance térmico del terreno.

El papel decisivo de las laderas orientadas hacia el polo

A partir de esas medidas, los autores construyeron simulaciones para analizar cómo se comportaría el suelo en otras orientaciones y pendientes. El resultado más relevante es que las laderas orientadas hacia el polo de más de 14 grados recibirían mucho menos flujo solar y podrían mantener temperaturas suficientemente bajas para favorecer la migración del agua helada al subsuelo y su posterior atrapamiento. Según el estudio, esas condiciones permitirían la existencia de depósitos de hielo cerca de la superficie, dentro de los 20 primeros centímetros, o en niveles algo más profundos, por debajo de un metro.

El interés de este hallazgo va más allá de la geología. La revista Nature, en un resumen del trabajo, subraya que el hielo podría encontrarse a solo unos centímetros bajo la superficie en numerosos puntos próximos a las regiones polares. Esa posibilidad resulta especialmente relevante para los programas que buscan utilizar recursos locales para producir agua, oxígeno o combustible en futuras bases lunares.

Una vía más sencilla para explorar el hielo lunar

Hasta ahora, gran parte de la atención se había centrado en los cráteres en sombra permanente del polo sur, donde las temperaturas son lo bastante bajas como para conservar volátiles durante millones de años. Sin embargo, esas zonas son técnicamente muy difíciles de explorar por la ausencia de luz solar, las comunicaciones complejas y el relieve accidentado. El nuevo trabajo plantea que ciertas áreas de alta latitud con pendientes favorables podrían ofrecer un objetivo científicamente igual de valioso y mucho más manejable para misiones robotizadas o tripuladas.

Los autores señalan que ChaSTE ha demostrado por primera vez que la Luna polar posee un microclima térmico mucho más variable de lo que sugerían los mapas globales obtenidos por teledetección. Esa información será clave para decidir dónde aterrizar, dónde perforar y dónde buscar agua en el futuro. En otras palabras, el hielo lunar podría no estar solo en la oscuridad más extrema, sino también en las pendientes adecuadas.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario