El túnel más largo de España es el túnel de Somport, una infraestructura de carretera que une Aragón con Francia a través de los Pirineos. Tiene una longitud total de 8.608 metros, de los que 5.759 metros están en territorio español y 2.849 metros en el lado francés. Entró en servicio el 17 de enero de 2003 y su construcción superó los 160 millones de euros.
Esta infraestructura conecta el valle del Aragón con el valle de Aspe y se concibió como un paso transfronterizo estratégico entre ambos países. Su explotación quedó regulada mediante un acuerdo entre España y Francia, que fija las condiciones de conservación, seguridad y funcionamiento del túnel.
El interés del túnel de Somport no está solo en su longitud, sino en su papel como conexión internacional. Al atravesar el Pirineo central, evita las dificultades del paso de montaña y garantiza una comunicación más estable durante todo el año, especialmente en invierno. Además, el túnel cuenta con sistemas específicos de ventilación, control y seguridad para gestionar el tráfico y el paso de mercancías.
No es el túnel más largo de cualquier tipo, sino el carretero
Aquí conviene hacer una matización importante. Cuando algunos titulares lo presentan como “el túnel más largo de España”, en realidad se refieren al túnel de carretera más largo del país. En el ámbito ferroviario existe, por ejemplo, el túnel del Pertús, en la línea de alta velocidad Figueres-Perpiñán, con una longitud aproximada de 8,3 kilómetros, muy similar, aunque se trata de otra infraestructura y de otro uso.
También existe un túnel ferroviario de Somport más antiguo, de 7,8 kilómetros, construido entre 1908 y 1915 y puesto en servicio en 1928. En la actualidad funciona como galería de evacuación de emergencia del túnel carretero, aunque el Ministerio de Transportes trabaja en su futura reapertura ferroviaria dentro de la conexión Zaragoza-Canfranc-Pau.
Por tanto, el titular es esencialmente correcto, pero con ese matiz: Somport es el túnel de carretera más largo de España y una de las grandes obras transfronterizas entre España y Francia. Su relevancia no se limita a la ingeniería o al coste, sino también a su valor estratégico como paso internacional en los Pirineos.











