La medida no afecta al carné ordinario de coche, pero sí marca una frontera clara para seguir al volante de ciertos vehículos de gran tonelaje.
Italia es el país europeo que ha fijado un límite explícito a partir de los 68 años para seguir conduciendo determinados vehículos profesionales, una restricción que afecta sobre todo a camiones pesados, autobuses y conjuntos articulados. La medida figura en la normativa del Ministerio de Infraestructuras y Transportes italiano y suele reaparecer en titulares virales como si implicara una retirada general del permiso de conducir, aunque el alcance real es bastante más concreto.
La norma italiana distingue con claridad entre el permiso de coche y las licencias profesionales. El carné B, el habitual para turismos, no queda anulado por cumplir 68 años. Lo que sí cambia es la posibilidad de seguir conduciendo ciertos vehículos de gran tonelaje con permisos como el CE o los destinados al transporte de personas, que exigen controles médicos reforzados y, llegado ese umbral, dejan de poder renovarse para esos usos concretos.
El detalle importante está en la letra pequeña. Según la información oficial italiana, las licencias C1, C1E, C y CE deben renovarse cada cinco años hasta los 65 y cada dos años después. A partir de esa edad, la revisión ya no se hace en un circuito ordinario, sino ante una comisión médica local. Entre los 65 y los 68 años todavía se puede seguir conduciendo algunos vehículos pesados, pero solo con un certificado específico renovable cada año.
Ese certificado adicional afecta, por ejemplo, a quienes conduzcan con licencia CE autotrenes y vehículos articulados de más de 20 toneladas. También alcanza a determinados vehículos dedicados al transporte de pasajeros con permisos D1, D1E, D y DE. Después de los 68 años, esa habilitación deja de estar disponible para esos casos, de modo que el límite existe, sí, pero no para cualquier conductor ni para cualquier vehículo.
La Comisión Europea lleva años analizando cómo adaptar la seguridad vial al envejecimiento de la población. Sin embargo, Bruselas no mantiene una regla común que prohíba conducir a partir de una edad determinada. La propia documentación comunitaria subraya que no hay normas especiales generales para los conductores mayores en toda la UE, sino sistemas nacionales que combinan renovaciones, controles médicos y revisiones de aptitud.
Ese contexto explica por qué el caso italiano llama tanto la atención. No porque retire de golpe el volante a todos los seniors, sino porque dibuja una línea muy precisa en el ámbito profesional. Italia no veta a los mayores de 68 años al volante de un coche, pero sí cierra la puerta a seguir conduciendo ciertos vehículos pesados o de transporte colectivo más allá de esa edad. En tiempos de titulares cada vez más rápidos, ese matiz es exactamente lo que separa una alarma exagerada de una noticia real.











