Lo que muchas personas guardan en un cajón o tiran cuando deja de funcionar puede esconder un material de gran valor. Un grupo de investigadores de la ETH de Zúrich ha conseguido recuperar 450 miligramos de oro de 22 quilates a partir de 20 placas base de ordenadores antiguos, gracias a un método que aprovecha proteínas obtenidas del suero lácteo.
El hallazgo pone el foco en el valor oculto de los residuos electrónicos. Ordenadores, móviles y otros dispositivos incorporan pequeñas cantidades de metales preciosos en algunos de sus componentes, especialmente en placas base, conectores y circuitos, donde el oro se utiliza por su capacidad conductora y su resistencia a la corrosión.
Una técnica que permite recuperar oro de la basura electrónica
Según explicó la universidad suiza, el equipo desarrolló una especie de esponja a partir de fibrillas proteicas procedentes del suero, un subproducto habitual de la industria alimentaria. Esa estructura permite captar los iones de oro presentes en una solución obtenida tras procesar componentes electrónicos.
A partir de ahí, los investigadores transformaron esos iones en pequeñas escamas de oro que después fundieron hasta obtener una pepita de unos 450 miligramos, compuesta en un 91% por oro, lo que equivale a 22 quilates.
Más allá del resultado, uno de los aspectos más llamativos del proceso es su componente sostenible. Por un lado, reutiliza residuos electrónicos. Por otro, emplea materiales procedentes de desechos de la industria alimentaria, lo que reduce el impacto ambiental frente a otros métodos más agresivos.
No se trata de un solo aparato ni de una extracción doméstica
Pese a lo llamativo del dato, conviene hacer una aclaración. La cantidad de oro recuperada no procede de un único dispositivo, sino del tratamiento de 20 placas base antiguas. Es decir, no significa que cualquier aparato electrónico tenga por sí solo una cantidad importante de este metal.
Tampoco se trata de un proceso que pueda hacerse fácilmente en casa. La recuperación del oro exige técnicas de laboratorio y un tratamiento específico de los componentes. El interés del descubrimiento está, sobre todo, en su posible aplicación a gran escala dentro del reciclaje tecnológico.
Una posible salida para reducir residuos y aprovechar recursos
La investigación abre la puerta a nuevas fórmulas para reaprovechar materiales valiosos presentes en la basura electrónica. En un contexto en el que cada vez se generan más residuos tecnológicos, este tipo de avances puede ayudar a reducir la dependencia de la minería tradicional y a impulsar sistemas de reciclaje más eficientes.
Por ahora, el experimento se ha llevado a cabo en laboratorio, pero sus responsables consideran que la técnica podría desarrollarse con vistas a una futura aplicación industrial.













