Dinamarca se rebela contra los paneles solares y el país más verde de Europa empieza a frenar proyectos

Publicado el: 24 de marzo de 2026 a las 10:56
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Planta de paneles solares

Dinamarca se ha convertido en uno de los países europeos más identificados con la transición ecológica, pero el avance de la energía solar está generando un rechazo creciente en varias zonas rurales. La historia está en que ya no gira solo en torno a producir más electricidad limpia, sino también sobre dónde colocar los paneles y quién asume el impacto sobre el paisaje y el suelo agrícola.

El malestar ha ganado fuerza en los últimos meses porque la energía solar ha crecido con rapidez. Distintas fuentes sitúan ese salto entre el 4% de la producción eléctrica danesa en 2021 y el 13% en 2025, en un país que además presume de generar cerca del 90% de su electricidad con renovables y de mantener algunos de los objetivos climáticos más ambiciosos de Europa.

La clave del conflicto está en que buena parte de la oposición no cuestiona la transición energética en sí, sino la expansión de grandes plantas fotovoltaicas sobre terrenos agrícolas o cerca de pequeños núcleos de población. Investigadores de la Universidad Técnica de Dinamarca explican que el apoyo social a la energía solar sigue siendo alto, pero baja claramente cuando los paneles se instalan en suelo agrario, mientras que el respaldo es muy superior cuando se colocan en cubiertas industriales o edificios.

En Dinamarca se ha popularizado la expresión “campos de hierro” para referirse a las grandes extensiones de paneles, frente a la defensa de los tradicionales “campos de trigo”. El debate ha sido impulsado sobre todo por los Demócratas de Dinamarca, una fuerza de derecha populista que ha convertido esta cuestión en un campo de batalla electoral.

El municipio de Køge canceló en enero un parque renovable en Vallø, mientras que en Viborg se frenó una planta solar prevista en Iglsø y en Samsø, conocida por su apuesta por las renovables, también se rechazó otro proyecto solar. Es decir, el rechazo ya no es solo simbólico, sino que está condicionando decisiones políticas y administrativas.

No significa que Dinamarca haya renunciado a la energía solar

Dinamarca no se ha vuelto contra la energía solar en bloque ni ha dado marcha atrás en su estrategia climática. De hecho, el país sigue siendo una referencia europea en renovables y mantiene objetivos muy ambiciosos de descarbonización. Lo que ha aparecido es una resistencia concreta frente a la ocupación del territorio rural por grandes instalaciones fotovoltaicas.

En otras palabras, el caso danés muestra que incluso en uno de los países más verdes de Europa la transición ecológica puede chocar con límites sociales y territoriales. El problema no es solo producir energía limpia, sino hacerlo de una forma que no alimente la sensación de imposición entre las comunidades que conviven con esas infraestructuras.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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