China ha puesto en marcha en Wushan, en el municipio de Chongqing, una infraestructura que ya se presenta como la escalera mecánica urbana al aire libre más larga del mundo. El sistema, conocido como Escalera de la Diosa de Wushan, mide 905 metros y supera un desnivel vertical de 242 metros, una altura comparable a la de un edificio de unas 80 plantas, según los datos difundidos por China Daily y recogidos también por Smithsonian Magazine.
La obra no consiste en un único tramo continuo, sino en una red compuesta por 21 escaleras mecánicas, ocho ascensores, cuatro pasillos rodantes y varias pasarelas peatonales adaptadas a un relieve extremadamente abrupto. En una ciudad y una comarca donde la movilidad vertical forma parte de la vida cotidiana, el proyecto transforma una pendiente dura y lenta en un itinerario mecanizado que conecta zonas residenciales, servicios y espacios turísticos.
La inauguración oficial se produjo el 17 de febrero de 2026, después de varios días de pruebas gratuitas entre el 12 y el 16 de febrero. Las autoridades locales explicaron que la infraestructura había sido diseñada para mejorar los desplazamientos diarios de vecinos y visitantes en un entorno montañoso donde el ascenso a pie podía superar la hora.
Un sistema pensado para ciudades en vertical
El caso de Wushan resume bien la lógica urbana de Chongqing, una de las grandes metrópolis chinas asociadas a soluciones de transporte vertical para una geografía extrema. La nueva escalera se levanta en una zona condicionada por fuertes pendientes y por la proximidad del paisaje de las Tres Gargantas, de modo que el diseño debía resolver no solo un problema de movilidad, sino también de integración visual y circulación peatonal.
El trayecto completo dura algo más de 20 minutos, una cifra que da la medida real del proyecto: no se trata de una simple pieza espectacular, sino de un sistema de transporte urbano en sí mismo. Durante el último Festival de Primavera, según varias crónicas internacionales, la instalación registró una afluencia masiva y se consolidó como una nueva referencia de la movilidad pública local.
Una infraestructura récord con vocación cotidiana
La magnitud de la obra también la distingue de otras infraestructuras similares dentro del propio país. Aunque China ya había impulsado pasarelas y sistemas mecánicos en montañas turísticas, Wushan traslada esa escala al tejido urbano diario y la convierte en una pieza funcional del desplazamiento ciudadano. El proyecto había sido anunciado por la prensa estatal como un nuevo hito del transporte vertical de Chongqing incluso antes de su apertura.
Más allá del récord, la escalera deja una lectura clara sobre el modelo urbano chino en zonas de topografía difícil: en lugar de forzar la ladera a comportarse como una ciudad plana, la infraestructura asume la pendiente y la transforma en recorrido. En Wushan, esa lógica ya no es una promesa arquitectónica, sino una ruta mecánica de casi un kilómetro que ha empezado a absorber una parte de la vida diaria de la montaña.











