Australia ha dado un nuevo paso en la reconstrucción de su pasado cretácico tras la descripción de 12 nuevos especímenes de dinosaurios saurópodos recuperados en Queensland, una región que en los últimos años se ha consolidado como uno de los enclaves clave para comprender la fauna del antiguo Gondwana. La investigación, publicada en PeerJ, revisa más de 500 huesos del registro fósil de la Formación Winton y concluye que parte de la diversidad atribuida hasta ahora a varios gigantes australianos necesita una revisión más fina.
El trabajo fue liderado por Samantha Beeston, entonces investigadora en Swinburne University of Technology y hoy vinculada a University College London, en colaboración con el Australian Age of Dinosaurs Museum of Natural History. Según el comunicado difundido por la institución, el análisis permitió describir formalmente una docena de nuevos ejemplares y reagrupar parte del material conocido en tres grandes taxones bien sostenidos: Diamantinasaurus matildae, Savannasaurus elliottorum y Wintonotitan wattsi.
El caso del mayor dinosaurio de Australia
Uno de los puntos más llamativos del estudio afecta a Australotitan cooperensis, descrito en 2021 como el mayor dinosaurio hallado hasta ahora en Australia. La nueva revisión no elimina ese hallazgo, pero sí introduce cautela taxonómica: Beeston y su equipo sostienen que, con el material disponible, Australotitan debe considerarse por ahora un diamantinasaurio indeterminado y podría incluso corresponder a la misma especie que Diamantinasaurus matildae.
La razón es metodológica. Muchos de los fósiles australianos son incompletos y no siempre conservan las mismas partes del esqueleto, lo que complica las comparaciones directas entre individuos. El equipo recurrió por ello a escaneo tridimensional de alta resolución, una estrategia que permitió contrastar formas óseas con más precisión y reducir parte de la ambigüedad acumulada durante décadas.
Un registro cada vez más denso en el interior australiano
La relevancia del hallazgo no reside solo en añadir nombres o huesos al inventario. La Formación Winton se confirma como una pieza central para estudiar la evolución de los saurópodos en el hemisferio sur, con ejemplares de entre unos 95 y 100 millones de años que ayudan a reconstruir cómo vivían estos herbívoros gigantes en los ecosistemas fluviales del Cretácico australiano.
Beeston resumió esa dificultad con una advertencia que define bien el estado actual del campo: “Due to the limited fossil evidence for Australotitan, resolving its classification will be challenging”. David Elliott, presidente ejecutivo del museo, subrayó por su parte que estos nuevos materiales “help demonstrate the diverse natural history of Australia during the Cretaceous Period”.










