China ha reactivado en el arrecife Antelope Reef una campaña de relleno y construcción que puede convertir ese banco coralino en la mayor base artificial del mar de China Meridional. El análisis de la Asia Maritime Transparency Initiative sostiene que, si el ritmo actual se mantiene, la nueva isla igualará o incluso superará a Mischief Reef, hasta ahora el mayor enclave chino en esas aguas, en torno a unas 600 hectáreas.
El arrecife se encuentra en el archipiélago de las Paracel, controlado por Pekín pero reclamado también por Vietnam y Taiwán. La relevancia del lugar no reside solo en su tamaño, sino en su posición estratégica: está en el sector suroccidental del archipiélago, más cerca de la costa vietnamita y de una de las rutas marítimas más sensibles de Asia.
Esta reactivación rompe además una pausa prolongada. Según AMTI, es la primera gran construcción de isla artificial emprendida por Pekín en el mar de China Meridional desde 2017, un dato que devuelve a primer plano una estrategia que había definido el equilibrio militar de la región en la década anterior.
Una escala que ya rivaliza con Mischief Reef
Las mediciones realizadas con imágenes comerciales indican que Antelope Reef ronda ya los 1.490 acres, una extensión muy próxima a los 1.504 acres de Mischief Reef, el mayor puesto chino en el mar de China Meridional. Para comparar, Woody Island, la principal base de China en las Paracel, se queda en unas 890 acres.
Esa escala permite anticipar qué puede levantarse allí. AMTI señala que la nueva plataforma podría acoger una pista de unos 9.000 pies, además de helipuertos, embarcaderos, plantas de energía, almacenes subterráneos, sistemas de vigilancia y defensas costeras. En las imágenes ya aparecen más de 50 estructuras de cubierta gris, un helipuerto y varias cimentaciones de mayor tamaño junto a nuevos muelles.
Harrison Prétat, subdirector de AMTI en el CSIS, resumió el movimiento como la vuelta de Pekín a una iniciativa que le permite construir islas extremadamente grandes y con extrema rapidez, según declaró a The Wall Street Journal.
Presión sobre Vietnam y mensaje regional
El trasfondo es también político. Vietnam ha protestado formalmente por las obras y sostiene que cualquier actividad en la zona sin su autorización es ilegal. Pekín, por su parte, ha defendido que las construcciones son “necesarias” para mejorar las condiciones de vida y fomentar la economía local, una fórmula habitual en su discurso sobre infraestructuras duales en territorios disputados.
AMTI interpreta que el proyecto envía una señal directa a Hanói, que mantiene sus propias actividades de relleno en otros enclaves disputados. Antelope Reef ampliaría la capacidad china de vigilancia, apoyo naval y redundancia militar en el norte del mar de China Meridional, reforzando un sistema de puestos avanzados que ya condiciona la seguridad regional. Lo decisivo ahora, subrayan los analistas, no es solo cuánto crece la isla, sino en qué tipo de base termina convirtiéndose.












