A 2.000 metros de altura sobre el suelo, con cifras que la sitúan en una escala casi inédita incluso para Arabia Saudí, la futura Rise Tower aspira a convertirse en el nuevo símbolo extremo de la carrera por la arquitectura vertical. El proyecto se estudia para el norte de Riad, dentro de un gran distrito financiero conocido como North Pole, y su dimensión bastaría para superar con holgura al Burj Khalifa de Dubái y también a la Jeddah Tower, que sigue en construcción en Yeda.
La iniciativa ha ganado visibilidad porque el Public Investment Fund (PIF) ya ha invitado a firmas internacionales a competir por el contrato de gestión del proyecto. Esa licitación no cubre solo la torre, sino también el desarrollo urbano de un área de unas 19 kilómetros cuadrados que debería rodearla. Ahí está la clave del momento actual: no se ha lanzado todavía la construcción del rascacielos, sino la organización técnica de un plan que sigue en definición.
Un récord proyectado, no construido
Las cifras difundidas hasta ahora son llamativas, pero no todas están cerradas. Parte de la prensa especializada ha hablado de 678 plantas y de una inversión en torno a 5.000 millones de dólares, además de un diseño atribuido a Foster + Partners dentro de un esquema mixto con oficinas, hoteles, restauración y espacios de observación. Sin embargo, esos detalles proceden de cobertura sectorial y material preliminar; PIF no ha publicado aún una ficha técnica definitiva con todos los parámetros del edificio.
Ese matiz es importante porque el proyecto se encuentra todavía en una fase temprana y altamente ambiciosa desde el punto de vista estructural y financiero. La propia información disponible en medios de construcción apunta a que el movimiento real, por ahora, está en la búsqueda de consultoras y gestoras capaces de ordenar un desarrollo de enorme complejidad, no en una obra inminente con fecha cerrada.
El contraste más claro está en la Jeddah Tower. Ese edificio sí reanudó oficialmente sus trabajos en enero de 2025 tras años de parón y apunta ahora a una finalización en torno a 2028, según la información más reciente del sector. Diseñada para superar los 1.000 metros, la torre de Yeda sigue siendo hoy el proyecto saudí más cercano a batir el récord mundial de altura en términos reales de construcción.
La posible torre de 2 kilómetros en Riad encaja, en cualquier caso, en la lógica de Visión 2030, el programa con el que Arabia Saudí intenta diversificar su economía y reforzar su perfil como escaparate global de infraestructuras y grandes desarrollos urbanos. Lo que todavía no encaja del todo es el calendario: hay propuesta, licitación y ambición, pero no una torre en marcha.











