El parche que se pone sobre la piel y genera electricidad con el sudor y acerca los sensores sin batería

Publicado el: 4 de abril de 2026 a las 06:59
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parche, que puede colocarse en el brazo y ocultarse bajo la ropa (Universidad de Seúl/Juhyung Park et al.)

Un grupo de investigadores japoneses ha presentado un parche capaz de obtener electricidad a partir del sudor, una vía prometedora para alimentar sensores portátiles sin baterías convencionales. El trabajo, liderado por Isao Shitanda, profesor asociado de la Tokyo University of Science, se publicó el 6 de febrero en ACS Applied Engineering Materials y plantea una solución a uno de los grandes cuellos de botella del sector: fabricar estos dispositivos de forma barata, homogénea y escalable.

La clave no está tanto en el parche como en el proceso. Los autores han creado una “tinta enzimática” acuosa que reúne en una sola formulación enzimas, materiales de carbono, mediadores químicos y aglutinantes. De este modo, el electrodo puede imprimirse en una única pasada sobre un sustrato ligero, en lugar de recurrir a varias etapas manuales que introducen errores y dificultan la producción industrial.

Una biopila que aprovecha el lactato del sudor

El sistema pertenece a la familia de las biopilas enzimáticas, dispositivos que usan reacciones químicas catalizadas por enzimas para transformar compuestos presentes en fluidos corporales en corriente eléctrica. En este caso, el combustible es el lactato del sudor, una molécula relevante para monitorizar ejercicio, fatiga y estado metabólico.

Según los resultados difundidos por la universidad, la célula completa alcanzó una potencia máxima de 165 microvatios por centímetro cuadrado con un voltaje operativo de 0,63 voltios, por encima de cifras previas comparables. Además, los electrodos impresos conservaron la actividad durante más tiempo que los fabricados con métodos convencionales, un aspecto esencial si se pretende sacar esta tecnología del laboratorio. “Necesitamos llevar al mercado una tinta enzimática que pueda imprimirse de forma uniforme y sea apta para producción masiva”, explicó Shitanda al presentar el trabajo.

Del laboratorio al cuerpo, con límites claros

El avance tiene interés práctico porque la señal eléctrica generada ya sería suficiente para transmisiones inalámbricas de bajo consumo, como Bluetooth Low Energy, según el propio equipo. Los investigadores sostienen, de hecho, que ya han demostrado monitorización inalámbrica autoalimentada de lactato sin una fuente externa de energía.

Sin embargo, el salto al consumo masivo todavía queda lejos. El dispositivo no está pensado para recargar un teléfono móvil, cuya demanda energética es varios órdenes de magnitud superior a la de un sensor epidérmico. Lo que sí sugiere este trabajo es un escenario distinto: parches desechables y baratos, quizá de unos 10 yenes por unidad, capaces de vigilar variables fisiológicas en deporte, atención geriátrica o prevención de golpes de calor sin depender de baterías tradicionales.

Los autores ya han realizado una demostración continua sobre 400 metros de sustrato mediante impresión roll-to-roll, una pista clara de que el objetivo real no es sustituir al cargador del móvil, sino convertir el sudor en una fuente energética viable para biosensores corporales. El equipo sitúa una posible aplicación práctica hacia 2030, siempre que se resuelvan la validación a largo plazo y la integración final en plataformas vestibles.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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