Rusia ha empezado a mover ficha para construir su propia alternativa a Starlink en el terreno militar, aunque el planteamiento tecnológico es distinto al de SpaceX. Según la información publicada por AS, el sistema se llama Argus y ha sido desarrollado por la empresa rusa Stratolink como una red de drones estratosféricos de gran tamaño que funcionarían como nodos de comunicación aérea, con el objetivo de asegurar enlaces de internet y mando sin depender de constelaciones extranjeras.
La relevancia de esta iniciativa se entiende mejor si se observa el contexto del campo de batalla. Starlink se ha convertido en una infraestructura crítica en la guerra de Ucrania, hasta el punto de que el Pentágono ha reconocido que trabaja con SpaceX y con el Gobierno ucraniano para evitar que Rusia explote terminales de esa red de forma no autorizada. En paralelo, medios rusos y españoles han señalado que las restricciones sobre Starlink empujaron a Moscú a acelerar la búsqueda de alternativas propias para mantener comunicaciones tácticas y control de drones.
Argus no es, en sentido estricto, un sistema satelital clásico. El proyecto se apoya en plataformas aéreas de gran altitud que operarían durante largos periodos en la estratosfera como si fueran repetidores persistentes. AS señala que el prototipo previsto para 2026 tendrá un ala de 40 metros, podrá permanecer en vuelo hasta 40 días y transportar unos 40 kilos de carga útil, alimentado por paneles solares, baterías o pilas de hidrógeno.
Ese diseño lo sitúa más cerca de los llamados pseudo satélites de gran altitud que de una constelación orbital al estilo Starlink. La ventaja teórica es clara: desplegar conectividad sobre una zona de operaciones sin necesidad de lanzar satélites y con una flexibilidad táctica mayor. La desventaja también lo es: el sistema todavía depende de financiación, de pruebas en condiciones reales y de demostrar que puede resistir entornos extremos y guerra electrónica. AS indica que el desarrollo completo sigue condicionado precisamente por esa financiación pendiente.
La verdadera réplica rusa a Starlink sigue estando en órbita
En paralelo a Argus, Rusia mantiene otra línea de desarrollo mucho más parecida a Starlink. Roscosmos y medios rusos han identificado a Bureau 1440 y su proyecto Rassvet como la respuesta orbital de Moscú a las constelaciones de internet de baja órbita. Interfax informó ya en 2024 de un plan para desplegar más de 900 satélites hasta 2035, mientras que TASS aseguró en enero de 2026 que la producción en serie de terminales equivalentes a Starlink arrancaría este mismo año y que en 2027 podría haber más de 300 satélites en órbita.
Eso sitúa a Argus en una posición complementaria, no necesariamente sustitutiva. Mientras Rassvet apunta a una red orbital de banda ancha, Argus parece orientado a dar cobertura rápida y autónoma en zonas concretas del frente. En otras palabras, Rusia no está apostando por una sola respuesta a Starlink, sino por varias capas de comunicación militar, desde satélites hasta plataformas estratosféricas, para reducir vulnerabilidades en un conflicto donde la conectividad ya es casi tan importante como la artillería.










