Suecia ha puesto en marcha una de las pruebas más llamativas de su nueva transición alimentaria. Un proyecto impulsado por Axfoundation junto con la Universidad Sueca de Ciencias Agrarias, la SLU, está desarrollando los llamados “huevos del futuro”, procedentes de gallinas ponedoras alimentadas con un pienso sin soja importada en el que una de las piezas centrales es una micoproteína producida en el país. El trabajo conecta el centro de desarrollo de Torsåker Farm, en las afueras de Upplands Väsby, con la instalación experimental de Lövsta, en Uppsala, donde se está realizando el ensayo con las aves.
El objetivo no es menor. Según la SLU, alrededor del 80% de la huella climática de la producción de huevos procede del pienso, y una parte importante de ese alimento sigue dependiendo de soja importada. En producción ecológica, además, puede emplearse harina de pescado procedente de capturas salvajes, lo que añade presión sobre biodiversidad y recursos marinos.
Un pienso que sustituye la soja por proteína de hongos
La novedad del proyecto está en la formulación del alimento. La proteína fúngica empleada se obtiene a partir de corrientes secundarias de la industria alimentaria, lo que encaja con la idea de un sistema circular en el que residuos de una cadena se convierten en materia prima de otra. Emma Ivarsson, profesora asociada de la SLU, explicó que “la proteína fúngica es una proteína de alto valor y con buena digestibilidad”, y añadió que ahora se está evaluando cómo un pienso con una elevada proporción de este ingrediente “afecta a la salud de las gallinas y a la producción de huevos”.
El proyecto forma parte de una iniciativa más amplia, The Feed of the Future, centrada en el desarrollo de piensos más eficientes para aves, cerdos y peces. Axfoundation sostiene que esta estrategia puede reducir la dependencia exterior y abrir una nueva industria sueca de proteínas, al tiempo que rebaja el uso de suelo, la presión sobre ecosistemas y la vulnerabilidad de las cadenas de suministro. Johan Henriksson, consejero delegado de Seaqure Labs, uno de los actores implicados, afirmó que “esto abre la puerta a una nueva industria sueca de proteínas y a una menor dependencia de las importaciones”.
Ya se venden en Estocolmo, aunque todavía están en fase de prueba
La iniciativa ha dado ya el salto al mercado, aunque de forma limitada. Axfoundation y Urban Deli han puesto a la venta estos huevos en Estocolmo desde el 24 de marzo y hasta el 7 de junio de 2026, coincidiendo con la campaña de Pascua, un periodo en el que los suecos consumen en torno a 75 millones de huevos. Los establecimientos seleccionados también los sirven en restauración, una forma de testar la recepción del producto fuera del laboratorio.
Los primeros ensayos sensoriales realizados con cocineros en Torsåker apuntan a que la calidad y el sabor se mantienen al nivel de un huevo convencional. Ese dato resulta importante porque la aceptación del consumidor será decisiva para cualquier despliegue industrial posterior. Por ahora, el proyecto sigue siendo una demostración práctica de hasta qué punto la innovación en el pienso, más que en el huevo en sí, podría rediseñar una parte de la alimentación europea en los próximos años.












