La flota mercante española ha perdido el 85% de sus buques en cuarenta años. La Asociación de Navieros Españoles (ANAVE) cifra la caída desde los 601 buques en 1985 hasta los 91 que permanecen bajo pabellón nacional en 2025, un retroceso que deja a España con el 0,13% de la flota mundial de 67.145 embarcaciones mientras sus competidores europeos avanzan en dirección contraria. Portugal creció un 18,6% entre 2024 y 2025. Chipre, un 11,4%. Malta y Francia, un 11,2% cada uno. Alemania y Suecia, un 9,3%.
El problema, según el sector, no es que los armadores españoles abandonen el negocio: controlan 114 buques adicionales bajo bandera extranjera, entre ellos 15 portacontenedores y 13 quimiqueros. ANAVE estima que el 40% de ese tonelaje podría volver al pabellón nacional si el Gobierno renovara las ventajas fiscales del registro especial canario. Una resolución parlamentaria impulsó esas medidas en 2024 pero, según la patronal naviera, no se han producido avances.
La generación de oficiales que no se reemplaza
Detrás de la caída de la flota hay un problema de personal que se arrastra desde hace años. Solo el 26% de los capitanes y oficiales que sirven en las flotas de la Unión Europea son ciudadanos europeos. Del total de 172.308 oficiales con certificado en vigor en la UE, únicamente 10.966 son españoles (el 6,3% del total comunitario). Solo el 4,01% de los titulados españoles disponen de certificados que les habilitan para trabajar tanto en puente como en máquinas.
La escasez de oficiales europeos encarece directamente la operación bajo registros con exigencias de tripulación comunitaria. Sin esa masa crítica de personal, mantener buques bajo pabellón europeo resulta más costoso que hacerlo bajo registros de conveniencia, lo que empuja a los armadores a matricular sus barcos en terceros países. En 2025 se aprobaron subsidios para el aprendizaje de oficiales en el sector marítimo, una medida que el sector valora como primer paso pero insuficiente para compensar el déficit acumulado.
Los 1.200 empleos que esperan una decisión fiscal
La flota actual bajo pabellón español agrupa 52 buques de pasaje, 13 gaseros, 10 portavehículos (Ro-Ro, embarcaciones diseñadas para carga rodante que accede por sus propias ruedas), 10 cargueros de mercancía general y 6 petroleros. En 2024 se incorporaron 17 embarcaciones y se dieron de baja 24, un saldo negativo que mantiene la tendencia de los últimos años.
ANAVE estima que el 40% de los buques que los armadores españoles tienen matriculados fuera, aproximadamente 35 embarcaciones, podrían regresar al registro nacional si se aplicaran las medidas de competitividad fiscal que llevan años sobre la mesa. Esa incorporación generaría en torno a 1.200 empleos directos. El Registro Especial de Buques y Empresas Navieras de Canarias (REBECA), creado en 1992 precisamente para mejorar la competitividad del pabellón español frente a los registros de conveniencia, no ha incorporado los avances que el sector reclama pese a la resolución parlamentaria aprobada el pasado año.
La flota mercante española acumula cuatro décadas de retroceso continuo. De los 601 buques que navegaban bajo su pabellón en 1985 quedan 91, el 0,13% de la flota mundial, mientras los armadores españoles controlan 114 embarcaciones más en registros extranjeros y los países vecinos consolidan crecimientos de dos dígitos. La diferencia, según ANAVE, está en decisiones fiscales que aún no se han tomado.












