El avance de la inteligencia artificial está mejorando la productividad de muchas empresas, pero también puede acabar volviéndose contra ellas. Esa es la tesis que ha lanzado Andrea Pignataro, fundador de ION Group y uno de los empresarios más ricos de Italia, al advertir de que muchas compañías están usando herramientas de IA para ganar eficiencia mientras, al mismo tiempo, ayudan a entrenar sistemas que podrían volver prescindible parte de su trabajo.
La idea central de su argumento es que el riesgo está cuando una empresa incorpora de forma habitual modelos como los de OpenAI o Anthropic en tareas diarias, puede estar transfiriendo a esas plataformas parte de su lógica de trabajo, su lenguaje profesional y sus procesos internos. En otras palabras, no solo automatiza tareas, sino que contribuye a enseñar a la IA cómo replicarlas.
Pignataro relaciona esta amenaza con el fuerte castigo bursátil que sufrió el sector del software entre finales de enero y mediados de febrero de 2026, un periodo en el que, según su análisis, se evaporaron unos 2 billones de dólares en capitalización. A su juicio, el mercado empezó a asumir que algunas herramientas de IA ya no solo complementan programas empresariales, sino que podrían sustituir parte del valor que hasta ahora ofrecían muchas compañías tecnológicas.
Su advertencia, por tanto, no se limita a decir que la IA destruirá empleo. Va un paso más allá, ya que sostiene que algunas empresas pueden acabar debilitando su propia posición competitiva al depender de sistemas externos que aprenden precisamente de su uso cotidiano.
Aquí conviene matizar. Lo que plantea Pignataro no es un estudio oficial ni una certeza demostrada, sino una tesis de riesgo sobre la evolución de la IA y del software empresarial. Se trata de una interpretación influyente por el perfil del autor y por el momento en que se produce, pero no de una conclusión científica cerrada ni de una regulación ya aprobada.
Además, varias voces recuerdan que la IA todavía no reproduce bien competencias como el juicio contextual, la gestión de relaciones, la intuición profesional o la toma de decisiones complejas en entornos ambiguos. Es decir, puede automatizar partes del trabajo, pero no necesariamente reemplazar de forma completa a empresas o profesionales enteros a corto plazo.








