Trump suspende temporalmente la ley que obliga a usar barcos de EE.UU. para mover combustible entre puertos del país

Publicado el: 21 de marzo de 2026 a las 10:02
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El presidente estadounidense Donald Trump

Donald Trump ha optado por abrir una vía de emergencia para aliviar la presión sobre el combustible en Estados Unidos. La administración anunció el miércoles 18 de marzo una exención temporal de 60 días de la Jones Act, la norma que obliga a que el transporte de mercancías entre puertos estadounidenses se haga en barcos construidos en Estados Unidos, con bandera del país y tripulación estadounidense. La decisión llega con los precios energéticos bajo tensión y con la guerra con Irán alterando rutas, costes y disponibilidad de suministro.

La Jones Act, en vigor desde 1920, no es una ley menor ni un tecnicismo marítimo. Es una pieza histórica del proteccionismo naval estadounidense y, según el Departamento de Transporte, forma parte del esquema de seguridad económica y defensa del país. En la práctica, también reduce de forma drástica el número de buques que pueden mover carga entre puertos nacionales. Cuando hay tensión en el mercado, esa limitación se vuelve un cuello de botella.

La lógica de la Casa Blanca es que si se permite durante unas semanas que barcos extranjeros transporten combustible, fertilizantes y otros productos entre puertos de EE.UU., se gana margen logístico. Más rutas posibles. Más barcos disponibles. Menos rigidez. El anuncio oficial, recogido por varios medios internacionales, vincula la medida al encarecimiento energético y a las disrupciones provocadas por el conflicto con Irán.

Otra cosa es cuánto puede notarse eso en la gasolinera. Ahí empiezan los matices. Patrick De Haan, analista de GasBuddy citado por varios medios, sostiene que la exención puede abaratar algo la logística y frenar parte de las subidas, sobre todo en regiones más dependientes del transporte marítimo interno, como la costa este o la oeste. Pero también advierte de que el precio de la gasolina sigue dependiendo sobre todo del crudo y del pulso geopolítico en Oriente Próximo.

Eso explica por qué la decisión se está leyendo más como un parche rápido que como un giro estructural. La exención no elimina el problema de fondo. Tampoco cambia la volatilidad del petróleo ni garantiza una bajada clara e inmediata en el surtidor. Lo que sí hace es dar algo de aire a un sistema logístico muy restringido por diseño.

La administración ya había dejado caer días antes que contemplaba esta opción. Finalmente la ha activado. El movimiento encaja con una estrategia más amplia de Trump para contener el golpe político y económico de la energía cara, justo cuando la Casa Blanca intenta transmitir que todavía tiene herramientas para amortiguar el impacto. Queda por ver si esas herramientas bastan. En mercados tensos, a veces una pequeña apertura logística ayuda. A veces apenas compra tiempo.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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