El debate entre empleo asalariado y trabajo por cuenta propia vuelve a colarse en el centro de la conversación económica tras las declaraciones de Sergio Laina, empresario del sector del reciclaje y del transporte, que ha defendido un sistema en el que el trabajador reciba una cantidad más alta y gestione por sí mismo sus cotizaciones y gastos. La idea, expuesta en una entrevista recogida por COPE, parte de una convicción rotunda: “España iría mucho mejor si todos fuésemos autónomos”.
La tesis de Laina se apoya en una experiencia directa dentro del transporte. Según sostiene, cuando el profesional depende de forma inmediata de su vehículo y de su facturación, el rendimiento cambia de manera visible. “Cuando el camión es tuyo y eres autónomo se rompe menos, gasta menos. Eres el doble de productivo y suma y sigue”, asegura el empresario, que utiliza ese ejemplo para cuestionar la organización laboral tradicional en parte del sector.
Un modelo basado en más ingreso y más responsabilidad
La propuesta que plantea pasa por modificar el reparto de obligaciones entre empresa y trabajador. En lugar de una nómina convencional, Laina defiende que la compañía entregue una cuantía superior y que sea después el profesional quien administre su seguridad social, seguros o costes asociados a la actividad. “La empresa pagará al trabajador que cobra en nómina todos los meses… Yo te pago tus 5.000 euros al mes o 4.000, lo que corresponda, y de ahí tú te pagas tu seguridad social o lo que sea”, afirma.
En esa misma línea, el empresario vincula la mejora de la eficiencia a una cultura de retribución por resultados. “Hay que empezar a pagar a la gente por productividad, no por horas”, sostiene, al considerar que el sistema actual no distingue con suficiente claridad entre quien rinde más y quien rinde menos. Su argumento se refuerza con el caso de un conductor que, según relata, pasó “de hacerse tres, cuatro o cinco viajes al día a hacerse nueve o diez” después de convertirse en autónomo.
La falta de profesionales, en el centro del problema
Más allá del modelo laboral, Laina sitúa otro foco de preocupación en la escasez de mano de obra cualificada. “Falta mano de obra y no hay profesionales, no hay camioneros, no hay fontaneros, no hay carpinteros”, advierte, en una descripción que enlaza con las dificultades de muchas empresas para cubrir vacantes en oficios técnicos y de transporte. Según explica, esa carencia está llevando a buscar perfiles en países latinoamericanos para cubrir rutas y puestos que en España quedan sin relevo.
El empresario añade además una crítica a la carga fiscal sobre rentas del trabajo y del emprendimiento. “Tú ves normal que a un tío que le vaya bien y gane dinero le quiten el 45% o el 48% de su nómina”, se pregunta. Sin embargo, su reflexión va más allá de los impuestos y apunta a un factor cultural. “La mentalidad que tenemos en España, la gente joven, es ser funcionarios. Así no nos va a ir bien”, lamenta.
La otra cara del emprendimiento
Laina no presenta el trabajo por cuenta propia como una fórmula exenta de desgaste. También describe la presión cotidiana de dirigir una empresa con flota, incidencias, averías y personal a cargo. “La presión que llevo encima cada día creo que no está pagada”, reconoce, al resumir la carga que acompaña al negocio incluso fuera del horario laboral. Pese a ello, mantiene intacta la defensa del esfuerzo individual y del riesgo empresarial: “Hay que trabajar, tener ilusión y no conformarse”.













