Jordi Martí, arquitecto: “Los radiadores tienen los días contados; es una tecnología ineficiente y obsoleta”

Por: Indux
Publicado el: 9 de marzo de 2026 a las 21:16
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Jordi Martí, arquitecto: “Los radiadores tienen los días contados; es una tecnología ineficiente y obsoleta”

Jordi Martí ha puesto voz a una idea que ya circula por el sector: “los radiadores tienen los días contados”. La frase es rotunda, casi provocadora, y funciona porque apunta a una verdad incómoda. En la vivienda nueva y en la rehabilitación seria, el viejo esquema de caldera de gas más emisor a muy alta temperatura pierde terreno. No por moda, sino por pura lógica térmica. La cita atribuida al arquitecto y divulgador aparece recogida en medios digitales recientes, junto a otra clave de su argumento: “si tu casa está bien aislada, las paredes estarán calientes aunque la temperatura interior sea la misma”.

Ahí está el núcleo del debate. Durante décadas, el radiador clásico fue una respuesta eficaz a edificios que “se comían” el calor. Ventanas débiles, muros fríos, filtraciones. En ese contexto, una superficie muy caliente junto a la ventana ayudaba a compensar la sensación de disconfort. No era un capricho, era una muleta técnica. El propio Código Técnico de la Edificación empuja hoy en otra dirección, que es la de limitar el consumo energético, mejorar la envolvente térmica y garantizar el bienestar térmico con edificios que necesiten menos energía para funcionar.

El párrafo de antecedentes importa porque explica el porqué. Europa ha colocado a los edificios en el centro de la transición energética, donde representan el 40% del consumo final de energía de la Unión y el 36% de las emisiones asociadas a la energía; además, el 75% del parque inmobiliario europeo sigue siendo ineficiente. En ese tablero, seguir calentando casas eficientes con esquemas heredados del siglo pasado sale cada vez menos a cuenta.

Ahora bien, conviene afinar el tiro. Decir que “el radiador” está muerto simplifica demasiado. Lo que pierde sentido es, sobre todo, el binomio de gas y alta temperatura en viviendas bien resueltas. La propia guía del IDAE sobre bomba de calor recuerda que estos sistemas pueden integrarse con “suelo radiante”, “fancoils” y también con “radiadores” o “radiadores de baja temperatura”. Es decir, no desaparece necesariamente el emisor; cambia la manera de producir y repartir el calor.

En la práctica, la batalla real no es radiador contra suelo radiante. Es edificio malo contra edificio eficiente. Cuando la envolvente hace su trabajo, no hace falta tener aparatos “que se calientan muchísimo” para sentir confort. Por eso ganan espacio la aerotermia, los sistemas de baja temperatura y la electrificación de la climatización. No porque suenen modernos, sino porque encajan mejor con la normativa, con el coste de la energía y con una vivienda que deja de perder calor por cada junta mal sellada.

Martí también carga contra las chimeneas y ahí su advertencia tiene respaldo sanitario. La OMS recuerda que los métodos y combustibles contaminantes en el hogar generan partículas finas y otros compuestos nocivos, y que en espacios mal ventilados el humo interior puede alcanzar niveles muy por encima de lo aceptable. La imagen romántica del fuego sigue viva, sí, pero la combustión dentro de casa tiene un peaje real sobre la salud y la calidad del aire.

En definitiva, el titular aguanta, con matices. “Cada vez verás menos radiadores” puede ser una tendencia plausible en obra nueva muy eficiente. Pero el veredicto técnico más preciso sería otro: lo que tiene los días contados no es cualquier radiador, sino una forma de calentar viviendas pensada para edificios que desperdician energía. Y ese cambio ya está en marcha.

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